Devocional

Una multitud de huesos secos

Jueves 01 de Enero de 2026

Ezequiel 37:1-14

Yahweh había dicho: os haré regresar a vuestra propia tierra (36:24). En este texto, el profeta recibe una visión de la regeneración del pueblo, que veía el exilio como una multitud de muertos.

Exposición

La visión profética de los huesos secos (vv. 1-6). Ezequiel es transportado por el Espíritu hasta un valle lleno de huesos. En lenguaje simbólico, representaban al pueblo de Israel deportado (v. 11). Que eran muchísimos y estaban completamente secos es una hipérbole, porque los desterrados no eran tantos como da a entender la figura. La pregunta de Yahweh es retórica: ¿Podrán revivir estos huesos? Y la respuesta del profeta es lógica: Señor tú lo sabes. Entonces recibe la orden de profetizar a los huesos, es decir, de dirigir la palabra de Dios al pueblo para comunicarles un mensaje de vida. El Señor obrará por medio de su Espíritu para hacer revivir a su pueblo. La resurrección de los huesos secos (vv. 7-10). Obedeciendo el mandato de Dios, Ezequiel profetizó, pero la obra de restauración es de Yahweh. Entonces los huesos empezaron a unirse; los tendones, la carne y la piel los cubrieron… pero les faltaba vida. El profeta debe hablar, pero esta vez al Espíritu, porque sin su acción no podían recobrar la vida. Cuando el espíritu entró en ellos revivieron. El pueblo derrotado y exiliado en Babilonia es visto como un pueblo numeroso restaurado.

La restauración de Israel (vv. 11-14). La acción divina es sobre la casa entera de Israel. Aquí se produce un cambio de metáfora y de los huesos secos se pasa a las tumbas, pero el sentido es el mismo. No se trata de la resurrección de los que murieron en el exilio, sino de los judíos deportados (pues para ellos el destierro era como su tumba). Debemos señalar que ya en este tiempo, la idea de la resurrección era conocida.

Aplicación

Destaca en este pasaje la importancia de la palabra de Dios que unida a la acción del Espíritu es el medio empleado por el Señor para tener vida. Por otro lado, todos los hombres estamos muertos en nuestros pecados y solo por la palabra y el Espíritu soberano podemos tener vida eterna.

Reflexión: Pero no hay renovación posible sin retorno serio, con actitud de sumisión, a la lectura y estudio de los textos sagrados. (Pablo Wickham)

Unión Bíblica “Notas Diarias”

La unión de Israel y Judá

Viernes 02 de Enero de 2026

Ezequiel 37:15-28

Ezequiel debe hacer un nuevo acto simbólico por medio del cual dará a entender el fin de una división y que Israel y Judá vuelvan a ser un solo pueblo.

Exposición

Una unión simbolizada por dos varas (vv. 15-23). En una vara debía escribir el nombre de Judá; y, en la otra, José vara de Efraín. En ambos casos debía añadir a sus asociados israelitas: Benjamín en la situación de Judá; y en la otra, el resto de tribus de Israel. Seguidamente, debía unir ambas varas en un solo haz. Aunque parece de fácil comprensión, la representación simbólica requería la explicación de la palabra de Dios. Esta consiste en la promesa de tomar a los deportados que estaban repartidos en distintos lugares, para reunirlos en un solo pueblo. Unidos no serían contaminados por la idolatría, como ya había acontecido en el pasado. Juicio y exilio habrán surtido efecto como medios de purificación… finalmente se constituirá una única nación, con un solo rey. Esta profecía alude al nuevo pueblo de Dios, en que habrá un rebaño y un pastor.

Un solo pueblo con un gobierno único (vv. 24-28). La casa de David reinará sobre el pueblo. Esta promesa nunca se cumplió después del exilio, por tanto, debemos entender que va más allá del regreso de los deportados y adquiere una dimensión mesiánica que tendría lugar en el futuro. En el NT, el reino primero se hace presente con Jesús y su consumación, con su regreso final para dar paso al estado eterno. De ahí que haya un solo rey y un solo pastor de su rebaño (Jn. 10:16). Habitarán en la tierra para siempre. Entonces las naciones reconocerán el poder de Yahweh en medio de su pueblo (Ap. 21:22-26).

Aplicación

Lo esencial de este texto es la importancia que da a la unidad del pueblo de Dios. La unión no se realiza por voluntad de los seres humanos, sino que la hace Yahweh. Observamos dos detalles: a) los que forman un solo pueblo son aquellos que Dios ha salvado y purificado. No vemos que se busque una unidad institucional creando una estructura religiosa; b) los que formaban un solo pueblo se habían dividido y ahora es Dios quien los une de nuevo para ser su pueblo.

Pensamiento: El Espíritu de Dios no tiene más que un templo en la tierra; por tanto, todos los que son morada de Dios por su Espíritu Santo forman parte de este templo. (Mariano San León).

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Oráculo relativo a Gog

Sábado 03 de Enero de 2026

Ezequiel 38:1-23

Este capítulo y el próximo, son los dos únicos que en el AT mencionan a una nación extranjera: Magog, cuyo príncipe era Gog; que se levanta contra el pueblo de Israel.

Exposición

Yahweh usará a Gog (vv. 1-6). Magog es, quizás, una referencia a Siria, en la época de los seléucidas. Gog, sería Antioco Epifanes, que ha pasado a la historia como el que estableció el horrible sacrilegio (Dn. 11:31 NVI). Ezequiel anuncia un suceso futuro. El NT lo toma como figura del anticristo (Mt. 24:15). Por el norte, el gobierno de los seléucidas incluía Mesec y Tubal, (Asia Menor). El profeta anuncia que, cuando llegue el momento, Yahweh arrastrará a este personaje contra su voluntad, con su ejército para salir en campaña contra Israel.

El objetivo de reunir a un ejército (vv. 7-13). Gog debía prepararse para invadir dentro de muchos días Israel; el cual se había establecido en su tierra, en paz, desde hacía cuatro siglos. Atacaría a Israel como un huracán, saqueando sus riquezas. Antioco, al ser derrotado en Egipto, se volvió contra los judíos. Quiso imponer el helenismo y hubo persecución. Contra esta situación se levantaron Matatías y los macabeos. Juan toma el levantamiento como símbolo del ataque final de las fuerzas anticristianas contra la iglesia antes del regreso de Cristo (Ap. 20:8).

El ataque final de Gog (vv. 14-23). Las tropas de Antíoco vendrían del norte para atacar a Israel en los últimos días del inicio de la invasión. Pero la expresión últimos días puede aludir al tiempo previo a la venida del Mesías. Los pueblos numerosos encarnan (cf. Ap. 20:8) la oposición mundial contra la iglesia antes de la parusía. La guerra contra Antíoco provocaría mucha tribulación y dolor, pero duró poco tiempo. Es una señal de la breve y última tribulación final (Ap. 11:7-14).

Aplicación

Cerca del final de la historia habrá grandes sucesos que tendrán a la iglesia como objetivo. El propósito de las naciones es intentar eliminarla. El espíritu anticristiano está presente en nuestro mundo, por la persecución, o de manera más sutil impidiendo que el mensaje del evangelio se extienda y la gente pueda conocer a Cristo.

Reflexión: La escatología cristiana ha perdido el aguijón de la apocalíptica y se ha convertido en una sabiduría barata sobre el final del tiempo. (F. J. Vitoria)

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Profecía contra Gog

Domingo 04 de Enero de 2026

Ezequiel 39:1-20

En los últimos versículos del capítulo anterior, se anunciaba el juicio contra Gog y sus aliados por medio de plagas como las que hubo en Egipto. Ahora se concreta su derrota.

Exposición

Victoria sobre Gog (vv. 1-6; 11-13). Con la figura de quebrar arcos y arrojar flechas a la basura, el profeta anuncia la derrota que sufrirán las tropas capitaneadas por Gog. El ejército invasor caería muerto sobre los montes de Israel, sin intervención de los soldados, pues sería una acción soberana de Yahweh. La destrucción alcanzará hasta la tierra de Magog. Por otro lado, la tierra invadida por Gog, sería su tumba de grandes dimensiones, pues en ella se echarán los cadáveres que los animales salvajes habían dejado. Después de sepultar a los muertos, el valle recibirá el nombre de Hamón-gog (ejército de Gog). El valle quedaba fuera de las fronteras de Israel.

Cuidado de Israel (vv. 7-10). Por la victoria obtenida, Israel reconocerá que Yahweh es su protector. El Señor no permitirá que su santo nombre sea profanado, porque el que ataca a Israel es como si lo hiciera a Dios. Quizás la profanación sea una profecía que señala al templo que fue degradado por Antíoco y santificado tras conseguir derrotarle. Todavía tendrían que pasar varios siglos hasta que eso ocurriera.

Saneamiento de la tierra (vv. 14-16). Después de siete meses (cifra simbólica), tendrían que elegir a hombres que recorriesen el país buscando restos humanos. Unos señalarían donde estaban y otros procederían a enterrarlos. Este cometido tenemos que verlo a la luz de las leyes ceremoniales de Israel (Lv. 5:2; Nm. 19:11-18).

Aplicación

En perspectiva profética, podemos aplicar el pasaje de la misma forma que lo hace Juan: a la batalla final contra Satanás y las naciones a las que este había engañado (Ap. 20:8-9). El engaño es una de las armas preferidas del diablo y el Señor Jesús ya advirtió lo que ocurriría en el tiempo del fin (Mt. 24:24). Satanás había engañado a las naciones impías pensando que la alianza corrompida conseguiría derrotar al pueblo de Dios. Pero Cristo aparece de repente para vencer a todos sus enemigos.

Pensamiento: El carácter repentino de este juicio sobre Gog y Magog, es tan repentino e inesperado como el relámpago que destruye cayendo desde el cielo. (W. Hendricksen)

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Juicio y misericordia

Lunes 05 de Enero de 2026

Ezequiel 39:21-29

La porción anterior expresaba la importancia de la victoria conseguida mediante el poder de Dios, sin intervención humana. Para el pueblo que estaba en el exilio sería de gran estímulo y esperanza el ver como Yahweh actuaría en el futuro.

Exposición

Revelación de la gloria de Dios (vv. 21-24). El pasaje considera la aplicación práctica del anuncio futuro de juicio contra Gog. Recuerda la causa de la deportación: la corrupción y la infidelidad solo generan castigo. Las naciones comprenderían que Israel fue castigado, no por la impotencia de su Dios, sino por las iniquidades que había cometido. Pero las naciones ejecutoras del castigo serían a su vez juzgadas, y en este juicio se revelaría la gloria de Yahweh. Tanto el exilio de Israel, como la futura destrucción de Gog, evidencian la gloria de un Dios santo que no pasa por alto el pecado de nadie.

Misericordia de Dios hacia su pueblo (vv. 25-29). El Dios que había castigado a su pueblo, ahora tendrá compasión de ellos; y les da una promesa de restauración que tiene un alcance futuro (pues va más allá del regreso a Jerusalén de los que habían sido deportados a Babilonia). ¡Claro que Yahweh los hará volver de entre las naciones y los reunirá de nuevo en su tierra! Una promesa que se cumplió en el 538 a.C., cuando casi cincuenta mil judíos regresaron bajo Zorobabel (cf. Esd. 2:64-65). Yahweh será santificado en medio de las naciones al contemplar como él muestra su misericordia a su pueblo después de haberlos castigado.

Aplicación

La promesa se extenderá mucho más lejos, cuando Yahweh derramará el Espíritu sobre su pueblo, porque anuncia el advenimiento de una nueva era con la restauración espiritual que tendrá lugar con la llegada del Mesías y su obra redentora, juntamente con el derramamiento del Espíritu Santo. Como dijo el profeta Isaías: hasta que desde lo alto el Espíritu sea derramado sobre vosotros (Is. 31:15, cf. Ez. 36:26-27, 37:14)). Nosotros vivimos esta nueva era (que se inició en Pentecostés y que se consumará con el regreso de Cristo).

Pensamiento: Yahweh había de renovar su relación matrimonial con su pueblo unido hasta tal grado que iba a ser como si comenzara de nuevo. (Pablo Wickahm)

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Dios revela su plan de restauración

Martes 06 de Enero de 2026

Ezequiel 40:1–4

Después de anunciar el juicio a las naciones y la futura restauración de Israel, Yahweh concede a Ezequiel una visión que inaugura una nueva etapa: la revelación del templo restaurado. Para un pueblo exiliado que había perdido el templo —símbolo de la presencia divina— esta visión significaba mucho más que un edificio; representaba esperanza, dirección y propósito. Dios no solo promete restaurar, sino que le muestra al profeta cómo lo hará, paso a paso y con exactitud. Su plan no es improvisado: cada detalle lleva la marca de su voluntad perfecta.

Exposición

Ezequiel es transportado “en visiones de Dios” a la tierra de Israel y colocado sobre un monte alto. Desde allí contempla una estructura majestuosa, semejante a una ciudad. La escena comunica que lo que Dios está por mostrar no es una idea simbólica, sino un diseño concreto y ordenado. Aparece un varón resplandeciente, portando una cuerda y una vara de medir, instrumentos que simbolizan exactitud, propósito y planificación divina. La restauración de Dios es siempre intencional, nunca caótica.

Antes de mostrar el templo, el hombre le da una instrucción esencial: “Mira con tus ojos, oye con tus oídos y pon tu corazón en todo lo que te muestro”. Dios pide atención total. Antes de la reconstrucción exterior, debe haber disposición interior. La restauración no comienza con piedras ni muros, sino con un corazón que escucha. Este mandato revela una enseñanza profunda: la transformación divina inicia cuando el pueblo abre mente y corazón a la voz de Dios.

Ezequiel debía comunicar todo lo que veía al pueblo de Israel. De este modo, la visión se convierte en testimonio y mensaje de esperanza. Dios no solo restaura lo perdido; también enseña a su pueblo a depender nuevamente de su palabra. Cada medida del templo anuncia que el futuro de Israel no se basará en el poder humano, sino en el plan perfecto del Señor.

Aplicación

Dios sigue revelando su voluntad a quienes tienen oídos atentos y corazón dispuesto. Muchos piden restauración, pero pocos están dispuestos a obedecer las instrucciones que la hacen posible. Este pasaje nos recuerda que la renovación espiritual comienza escuchando a Dios con reverencia. Solo cuando su palabra ocupa el centro de nuestras vidas, Él puede reconstruir lo que el pecado y la desobediencia destruyeron.

Pensamiento

La restauración de Dios comienza cuando su pueblo aprende a escucharle nuevamente. Oír su voz es el primer paso hacia una vida renovada por su gracia.

El acceso a Dios exige santidad y orden

Miércoles 07 de Enero de 2026

Ezequiel 40:5–27

Ezequiel dedica muchos detalles al templo: muros, puertas y medidas. No es casualidad. Dios usa esta precisión para enseñar que la cercanía con Él requiere orden, separación y reverencia. Israel había profanado lo santo, y por eso el profeta muestra que el encuentro con Jehová no puede darse sin santidad.

Exposición

El muro exterior (v. 5) Marca la frontera entre lo santo y lo común. No excluye al pueblo, sino que protege la santidad del lugar. También nuestra vida debe tener límites que preserven la comunión con Dios.

Las puertas (vv. 6–16) Cada puerta tiene medidas exactas: el acceso a Dios no es arbitrario. Él establece las condiciones de acercamiento. Cristo es la puerta por la cual entramos al Padre, el único camino legítimo hacia su presencia.

El atrio exterior (vv. 17–19) Su simetría refleja el carácter ordenado de Dios. La adoración verdadera se expresa en armonía y reverencia. Nuestras vidas deben reflejar ese mismo orden: fe estructurada, obediencia y disciplina espiritual.

Las puertas del norte y del sur (vv. 20–27) Las mismas medidas se repiten: todos son llamados bajo un mismo estándar de santidad. Dios no muestra favoritismo; todos deben presentarse ante Él con pureza y respeto.

Aplicación

El pasaje nos recuerda que la gracia no reemplaza la santidad; la confirma. A través de Cristo tenemos acceso libre al Padre, pero ese acceso requiere corazones consagrados. La verdadera adoración no nace del descuido, sino de la reverencia.

Pensamiento

La santidad no aleja a Dios; prepara el camino para su presencia. Donde hay orden y pureza, Dios habita con gozo.

La Responsabilidad de la Presencia

Jueves 08 de Enero de 2026

Ezequiel 40:28–46

A medida que el profeta Ezequiel es guiado hacia el interior del templo, observa que cada paso hacia adentro implica un acceso más restringido. Esta progresión no es accidental: revela una verdad espiritual profunda. Cuanto mayor es la cercanía con Dios, mayor es también la responsabilidad que recae sobre quienes se aproximan a su presencia. La comunión con el Señor nunca es liviana ni superficial; siempre demanda reverencia, obediencia y santidad.

Exposición

El atrio interior: un acceso más cercano (vv. 28–31) El ingreso al atrio interior representa un nivel más profundo de comunión con Dios. No todos podían entrar allí. Este espacio más cercano al santuario subraya que la intimidad con Dios está acompañada de mayores exigencias espirituales. La santidad deja de ser una idea abstracta y se convierte en una condición práctica para permanecer en su presencia.

El lugar del servicio sacerdotal (vv. 32–38) Las cámaras y áreas destinadas a los sacerdotes revelan que el servicio a Yahweh requería preparación cuidadosa, pureza ceremonial y una vida dedicada exclusivamente a Él. No se trataba solo de realizar rituales, sino de vivir conforme al carácter santo de Dios. La cercanía al altar exigía corazones consagrados y manos limpias.

La función de los ministros (vv. 39–46) Cada sacerdote tenía una función claramente definida dentro del templo. Esta organización del culto no solo facilitaba el servicio, sino que también protegía al pueblo de la corrupción espiritual que había marcado su historia pasada. Dios establece orden porque el desorden espiritual siempre conduce al alejamiento de su voluntad.

Aplicación

Este pasaje nos confronta con una verdad esencial: servir a Dios no es un acto superficial ni improvisado. La cercanía con Él requiere una vida examinada, un corazón sensible y un compromiso real con la santidad. No podemos pretender intimidad con Dios sin permitir que su carácter transforme nuestra manera de vivir, servir y relacionarnos con otros.

Pensamiento: La cercanía con Dios es un privilegio, pero también una responsabilidad. Quien camina más cerca de su presencia está llamado a reflejar con mayor claridad su santidad en cada área de la vida.

El Regreso de Su Gloria

Viernes 09 de Enero de 2026

Ezequiel 40:47–49

La visión del templo que Dios concede a Ezequiel se acerca a su culminación. En estos versículos finales del capítulo 40, el profeta describe el altar y el pórtico del templo. No se trata de simples detalles arquitectónicos; cada elemento apunta a una verdad espiritual mayor. Todo está dispuesto, ordenado y consagrado, porque algo glorioso está por suceder: el regreso de la gloria de Yahweh, que se manifestará plenamente en los capítulos siguientes.

Exposición

El altar como centro del culto (v. 47) El altar ocupa una posición central en el atrio interior. Esto no es casual. El altar representa el lugar donde se ofrece sacrificio, donde el pecado es tratado y donde se restaura la comunión con Dios. Antes de que la gloria divina vuelva a llenar el templo, el altar debe estar en su lugar. Dios enseña así que la restauración espiritual comienza con la expiación y la reconciliación. No hay comunión auténtica con Dios sin tratar primero el problema del pecado.

El pórtico del templo (vv. 48–49) El pórtico marca la entrada al lugar santo. Es el umbral entre lo exterior y la presencia de Dios. Su cuidadosa descripción subraya que el acceso a Dios es santo, ordenado y deliberado. Este pórtico anticipa el momento en que la gloria de Yahweh volverá a cruzar ese umbral para habitar nuevamente entre su pueblo. La restauración que Dios promete no es solo física o nacional, sino profundamente relacional: Él desea volver a morar con los suyos.

Aplicación

Dios no manifiesta su gloria de manera arbitraria. Primero prepara el lugar y prepara al pueblo. En Cristo, el sacrificio perfecto ya fue ofrecido, y ahora nosotros somos el templo del Espíritu Santo. Esto nos llama a vivir vidas consagradas, ordenadas y sensibles a Su presencia. La pregunta no es si Dios desea habitar con nosotros, sino si estamos preparados para recibirlo con corazones limpios y obedientes.

Pensamiento final

Dios restaura su casa porque anhela habitar en medio de su pueblo. Donde hay preparación, arrepentimiento y adoración sincera, allí Su gloria se manifiesta.

La santidad del lugar donde Dios habita

Sábado 10 de Enero de 2026

Ezequiel 41:1-26

Después de haber visto el atrio, el altar y el pórtico, ahora el profeta es guiado a recorrer el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Cada medida, cada muro y cada detalle refuerzan una verdad central: la presencia de Dios es santa y debe ser tratada con reverencia. La restauración del pueblo no solo implica volver a la tierra, sino aprender nuevamente a vivir delante de un Dios santo.

Exposición

El Lugar Santo y el Lugar Santísimo (vv. 1–4) El hombre que guía a Ezequiel mide cuidadosamente estos espacios, destacando la progresión hacia lo más sagrado. El Lugar Santísimo, al que el profeta no entra, subraya la trascendencia de Dios. Aunque Él desea habitar con su pueblo, sigue siendo absolutamente santo. La cercanía con Dios no elimina la reverencia; al contrario, la profundiza.

Las cámaras y los muros del templo (vv. 5–11) Las cámaras alrededor del templo y el grosor de los muros señalan protección, estabilidad y separación. El templo no es un espacio común. Dios establece límites claros entre lo santo y lo profano. La restauración espiritual incluye aprender a discernir y respetar esos límites, reconociendo que la presencia de Dios transforma todo lo que toca.

La ornamentación del templo (vv. 18–20) Las figuras de querubines y palmeras decoran las paredes del templo. Los querubines evocan la santidad y la custodia de la presencia divina, mientras que las palmeras simbolizan vida, victoria y bendición. Juntas, estas imágenes proclaman que donde Dios habita hay santidad, pero también vida abundante y restauración.

El altar de madera (vv. 21–26) Este altar, situado delante del Lugar Santísimo, es llamado “la mesa que está delante de Yahweh”. La comunión con Dios es presentada como un privilegio continuo. El altar no solo habla de sacrificio, sino de cercanía y relación restaurada con el Señor.

Aplicación

Hoy, como creyentes, somos llamados a ser morada de Dios por medio de su Espíritu. Este pasaje nos invita a examinar cómo estamos cuidando ese templo. ¿Reconocemos la santidad de Dios en nuestra vida diaria? ¿Hemos establecido límites que protejan nuestra comunión con Él? Dios sigue deseando habitar con su pueblo, pero nos llama a una vida de reverencia, obediencia y pureza.

Pensamiento: La gloria de Dios habita en un lugar santo. Cuando honramos su santidad, experimentamos la plenitud de su presencia y la vida que solo Él puede dar.

Separados para Servir

Domingo 11 de Enero de 2026

Ezequiel 42:1-20

Después de recorrer el interior del templo, Ezequiel es conducido a las cámaras laterales y a los espacios destinados a los sacerdotes. El capítulo 42 puede parecer técnico y repetitivo, pero su mensaje espiritual es profundo: Dios no solo santifica el lugar donde habita, sino también a quienes le sirven. La restauración plena incluye un pueblo preparado para ministrar en Su presencia.

Exposición

Las cámaras de los sacerdotes (vv. 1–9) Estas cámaras están ubicadas cerca del templo y están reservadas exclusivamente para los sacerdotes. Allí comen las ofrendas santísimas y guardan las vestiduras sagradas. Esto subraya que el servicio a Dios requiere consagración. No todo espacio es común, ni todo uso es indiferente. Dios establece ámbitos específicos para lo santo, recordando que quienes se acercan a Él deben hacerlo con reverencia.

Separación entre lo santo y lo común (vv. 10–14) Los sacerdotes no pueden salir directamente al atrio exterior con sus vestiduras ministeriales. Deben cambiarlas antes de mezclarse con el pueblo. Este detalle enseña que la santidad no es algo que se maneja a la ligera. Dios protege tanto su santidad como al pueblo, marcando una clara distinción entre lo consagrado y lo cotidiano.

Las medidas y los límites del recinto (vv. 15–20) El hombre que guía a Ezequiel mide cuidadosamente el perímetro del templo. El propósito explícito es “hacer separación entre lo santo y lo profano”. La restauración que Dios promete no es caótica ni ambigua; está definida por límites claros. Donde Dios reina, hay orden, claridad y respeto por Su santidad.

Aplicación

En el nuevo pacto, todos los creyentes somos llamados a ser “real sacerdocio”. Este capítulo nos desafía a considerar cómo vivimos esa identidad. ¿Cuidamos nuestra vida espiritual con la misma atención que los sacerdotes cuidaban sus vestiduras? ¿Sabemos distinguir entre lo que edifica nuestra comunión con Dios y lo que la debilita? La presencia de Dios requiere corazones consagrados y vidas alineadas con Su carácter.

Pensamiento: Dios establece límites no para alejarnos, sino para proteger la santidad de Su presencia. Vivir separados para Él es el camino hacia una comunión más profunda y transformadora.

La gloria que regresa

Lunes 12 de Enero de 2026

Ezequiel 43:1-27

Después de un largo proceso de preparación, medidas y separación, Ezequiel presencia el momento culminante de la visión del templo: la gloria de Yahweh regresa para habitar nuevamente en medio de su pueblo. Este capítulo revela que la restauración verdadera no está completa hasta que Dios mismo vuelve a ocupar el centro. La presencia divina es tanto un regalo de gracia como un llamado a una vida transformada.

Exposición

El regreso de la gloria y el llamado a la santidad (vv. 1–12) La gloria de Yahweh entra al templo por la puerta oriental, llenando completamente la casa. La manifestación es majestuosa y abrumadora, llevando a Ezequiel a postrarse en adoración. Dios declara que este será el lugar de Su trono y de Su morada permanente entre Israel. Sin embargo, esta promesa va acompañada de una exhortación clara: el pueblo debe abandonar la idolatría y vivir conforme a la santidad de Dios. La presencia del Señor no solo restaura, sino que también confronta y transforma.

El altar consagrado y el culto restaurado (vv. 13–27) La atención se dirige al altar del holocausto, cuyas medidas y consagración son descritas con detalle. Antes de que el culto funcione plenamente, el altar debe ser purificado. Esto enseña que la comunión con Dios siempre se sostiene sobre la expiación. La gloria de Dios y la adoración aceptable están inseparablemente unidas; un Dios santo es honrado por un culto santo.

Aplicación

Hoy, como creyentes, somos templo del Espíritu Santo. Este pasaje nos llama a evaluar nuestra vida y nuestra adoración. ¿Permitimos que la presencia de Dios confronte aquello que no le agrada? ¿Vivimos de tal manera que nuestra adoración refleje la santidad del Dios que habita en nosotros? La restauración espiritual continúa cuando damos a Dios el lugar que le corresponde.

Pensamiento: La gloria de Dios vuelve para habitar en un pueblo santo. Cuando Él ocupa el centro, la vida y la adoración son renovadas.

Cercanos a la presencia de Dios

Miércoles 14 de Enero de 2026

Ezequiel 44:15–31

Después de mostrar las consecuencias de la infidelidad, el Señor dirige la atención a los sacerdotes que permanecieron fieles cuando Israel se desvió. En este pasaje, Dios establece los privilegios y responsabilidades de aquellos que pueden acercarse a ministrar delante de Él. La restauración del templo no solo redefine espacios, sino también el carácter y la vida de quienes sirven en la presencia del Dios santo.

Exposición

El privilegio de acercarse a Dios (vv. 15–16) Los sacerdotes hijos de Sadoc son distinguidos por su fidelidad. Mientras otros se apartaron, ellos guardaron el encargo del santuario. Por esta razón, Dios les concede el privilegio de acercarse a Él para ministrar. La cercanía con Dios no es un derecho automático, sino un honor concedido a quienes perseveran en obediencia.

Pureza y reverencia en el servicio sacerdotal (vv. 17–27) Dios da instrucciones detalladas sobre las vestiduras, el cuidado personal y la conducta de los sacerdotes. Cada aspecto de su vida debía reflejar santidad. Incluso las situaciones cotidianas —como el matrimonio, el duelo y el descanso— estaban reguladas para preservar la pureza del servicio. Esto enseña que la santidad no se limita al culto, sino que abarca toda la vida.

La herencia y provisión de Dios (vv. 28–31) Los sacerdotes no reciben una heredad territorial, porque el Señor mismo es su heredad. Dios promete cuidar de su provisión mediante las ofrendas del pueblo. Este principio resalta que quienes se dedican al servicio del Señor dependen de Él como su fuente principal. La verdadera riqueza del sacerdote no es material, sino relacional: Dios mismo.

Aplicación

Este pasaje nos desafía a valorar la fidelidad en medio de un mundo que fácilmente se desvía. Hoy, todos los creyentes somos llamados a acercarnos confiadamente a Dios por medio de Cristo, nuestro sumo sacerdote. Sin embargo, este acceso nos invita a vivir con reverencia, pureza y dependencia del Señor. La cercanía con Dios transforma nuestra conducta y redefine nuestras prioridades.

Pensamiento: Dios honra la fidelidad permitiendo una mayor cercanía a Su presencia. Cuando Él es nuestra heredad, nada nos falta.

Cercanos a la presencia de Dios

Miércoles 14 de Enero de 2026

Ezequiel 44:15–31

Después de mostrar las consecuencias de la infidelidad, el Señor dirige la atención a los sacerdotes que permanecieron fieles cuando Israel se desvió. En este pasaje, Dios establece los privilegios y responsabilidades de aquellos que pueden acercarse a ministrar delante de Él. La restauración del templo no solo redefine espacios, sino también el carácter y la vida de quienes sirven en la presencia del Dios santo.

Exposición

El privilegio de acercarse a Dios (vv. 15–16) Los sacerdotes hijos de Sadoc son distinguidos por su fidelidad. Mientras otros se apartaron, ellos guardaron el encargo del santuario. Por esta razón, Dios les concede el privilegio de acercarse a Él para ministrar. La cercanía con Dios no es un derecho automático, sino un honor concedido a quienes perseveran en obediencia.

Pureza y reverencia en el servicio sacerdotal (vv. 17–27) Dios da instrucciones detalladas sobre las vestiduras, el cuidado personal y la conducta de los sacerdotes. Cada aspecto de su vida debía reflejar santidad. Incluso las situaciones cotidianas —como el matrimonio, el duelo y el descanso— estaban reguladas para preservar la pureza del servicio. Esto enseña que la santidad no se limita al culto, sino que abarca toda la vida.

La herencia y provisión de Dios (vv. 28–31) Los sacerdotes no reciben una heredad territorial, porque el Señor mismo es su heredad. Dios promete cuidar de su provisión mediante las ofrendas del pueblo. Este principio resalta que quienes se dedican al servicio del Señor dependen de Él como su fuente principal. La verdadera riqueza del sacerdote no es material, sino relacional: Dios mismo.

Aplicación

Este pasaje nos desafía a valorar la fidelidad en medio de un mundo que fácilmente se desvía. Hoy, todos los creyentes somos llamados a acercarnos confiadamente a Dios por medio de Cristo, nuestro sumo sacerdote. Sin embargo, este acceso nos invita a vivir con reverencia, pureza y dependencia del Señor. La cercanía con Dios transforma nuestra conducta y redefine nuestras prioridades.

Pensamiento: Dios honra la fidelidad permitiendo una mayor cercanía a Su presencia. Cuando Él es nuestra heredad, nada nos falta.

Justicia en la tierra de Dios

Jueves 15 de Enero de 2026

Ezequiel 45:1-25

Con la restauración del templo y del sacerdocio ya establecida, Ezequiel 45 dirige la atención a la organización de la tierra y al liderazgo del pueblo. Dios no solo ordena la adoración, sino también la vida social, económica y política de Israel. La presencia de Dios en medio de su pueblo debe reflejarse en justicia, equidad y responsabilidad. La restauración espiritual siempre produce frutos visibles en la manera de vivir.

Exposición

La porción santa para Dios y sus siervos (vv. 1–8) Dios establece una parte específica de la tierra como “ofrenda santa”, destinada al santuario, a los sacerdotes y a los levitas. El príncipe también recibe su porción, con límites claros para evitar abusos. Esto enseña que todo pertenece a Dios y que el liderazgo debe ejercerse con respeto y moderación. La justicia comienza cuando se reconoce la soberanía de Dios sobre la tierra y sus recursos.

Un llamado a la justicia y a la honestidad (vv. 9–12) Dios confronta a los príncipes de Israel por su opresión e injusticia pasada. Les ordena abandonar la violencia y usar balanzas, medidas y pesos justos. La restauración espiritual exige integridad práctica. Un pueblo que adora a un Dios justo debe reflejar Su carácter en sus relaciones y decisiones cotidianas.

Las ofrendas y la responsabilidad del príncipe (vv. 13–17) El príncipe tiene la responsabilidad de proveer las ofrendas necesarias para el culto, actuando como representante del pueblo delante de Dios. Esto subraya que el liderazgo no es para beneficio personal, sino para servir y facilitar la adoración. La autoridad, según Dios, está al servicio del bien común.

La restauración del culto y las fiestas (vv. 18–25) Dios da instrucciones para la purificación del santuario y la celebración de las fiestas, especialmente la Pascua. Estas prácticas recuerdan al pueblo la obra redentora de Dios y renuevan su compromiso con Él. La adoración regular mantiene viva la memoria de la gracia y sostiene la comunión con el Señor.

Aplicación

Este capítulo nos recuerda que la fe no se limita al templo ni al culto dominical. Dios se interesa por cómo administramos recursos, ejercemos autoridad y tratamos a los demás. Como creyentes, estamos llamados a vivir con justicia, honestidad y responsabilidad, reflejando el carácter del Dios que habita en medio de nosotros.

Pensamiento: Donde Dios reina, hay orden y justicia. La verdadera adoración se expresa en una vida íntegra delante de Él y de los demás.

Adoración ordenada

Viernes 16 de Enero de 2026

Ezequiel 46:1-24

En Ezequiel 46, la atención se centra en la práctica cotidiana de la adoración y en el papel del liderazgo dentro del pueblo restaurado. Dios establece tiempos, formas y actitudes para acercarse a Él. La adoración no es improvisada ni desordenada; refleja reverencia, obediencia y un corazón alineado con la voluntad divina. Donde Dios habita, la adoración fluye con orden y propósito.

Exposición

El acceso regulado a la presencia de Dios (vv. 1–8) La puerta oriental del atrio interior se abre únicamente en días señalados. El príncipe tiene un rol específico dentro del culto, mostrando que el liderazgo también está sujeto a las normas de Dios. Esto enseña que la cercanía con Dios es un privilegio santo que debe ejercerse conforme a Su voluntad, no según preferencias personales.

La adoración del pueblo y la igualdad delante de Dios (vv. 9–15) Dios establece instrucciones claras para la adoración congregacional. Todos entran y salen por puertas designadas, sin privilegios indebidos. Esto resalta que, delante de Dios, el pueblo se presenta en orden y reverencia. La adoración genuina fomenta humildad y unidad entre los creyentes.

La herencia y la justicia del príncipe (vv. 16–18) El príncipe recibe instrucciones sobre la administración de su herencia. Se le prohíbe oprimir al pueblo o apropiarse injustamente de sus tierras. Este énfasis recuerda que la autoridad debe ejercerse con justicia y compasión, reflejando el carácter del Dios que gobierna sobre todos.

Las cocinas del templo y el servicio continuo (vv. 19–24) Las áreas destinadas para preparar las ofrendas muestran que el culto no es solo ceremonial, sino también práctico. Todo está organizado para que el servicio a Dios se realice de manera constante y ordenada. La adoración involucra tanto lo espiritual como lo cotidiano.

Aplicación

Este capítulo nos invita a examinar cómo nos acercamos a Dios. ¿Valoramos la adoración como un encuentro santo? ¿Vivimos con orden y obediencia en nuestra relación con Él? Dios sigue llamando a Su pueblo a una adoración sincera, reverente y coherente con Su carácter.

Pensamiento: La adoración que honra a Dios nace de un corazón obediente y se expresa en orden, reverencia y justicia.

Vida que fluye de la presencia de Dios

Sábado 17 de Enero de 2026

Ezequiel 47:1-23

Después de describir el orden del culto y la adoración, la visión culmina con una poderosa imagen de vida y restauración. Desde el umbral del templo brota un río que va creciendo a medida que avanza. Esta escena revela que la presencia de Dios no solo es para ser contemplada, sino que produce vida, sanidad y transformación allí donde llega.

Exposición

El río que nace del templo (vv. 1–5) El agua comienza como un pequeño manantial, pero se convierte en un río profundo e imparable. A cada mil codos, su caudal aumenta. Esto enseña que la obra de Dios, aunque a veces parezca pequeña en su inicio, crece progresivamente y supera toda expectativa humana. La vida que procede de Dios no se estanca; avanza y se profundiza.

Sanidad y abundancia donde el río llega (vv. 6–12) El río transforma el desierto y sana las aguas del mar Muerto. Donde antes había muerte, ahora hay vida. Árboles frutales crecen a sus orillas, dando fruto cada mes y hojas para sanidad. Esta imagen comunica que la presencia de Dios restaura de manera integral: trae vida, provisión y sanidad continua.

La tierra repartida como herencia (vv. 13–23) Dios establece los límites de la tierra y la reparte entre las tribus. Incluso los extranjeros que habitan entre el pueblo reciben herencia. Esto muestra el carácter generoso y restaurador de Dios, quien incluye y bendice a todos los que viven bajo Su gobierno. La restauración no es exclusiva, sino expansiva

Aplicación

Este pasaje nos desafía a preguntarnos si estamos permitiendo que la vida de Dios fluya a través de nosotros. Como templo del Espíritu Santo, estamos llamados no solo a recibir Su presencia, sino a ser canales de bendición para otros. Allí donde fluye el río de Dios, la sequedad cede y la vida se renueva.

Pensamiento: De la presencia de Dios brota vida abundante. Cuando Su Espíritu fluye libremente, todo lo que toca es transformado.

Restauración con orden

Domingo 18 de Enero de 2026

Ezequiel 48:1–20

Después de mostrar el río de vida y la restauración total, la visión concluye con una distribución ordenada y justa de la tierra. Dios no solo restaura espiritualmente, sino que también establece orden, identidad y pertenencia para Su pueblo.

Exposición

Distribución equitativa entre las tribus (vv. 1–7) Las tribus reciben su heredad en franjas paralelas, de norte a sur. A diferencia de la distribución histórica en Josué, aquí todas las tribus reciben porciones similares, mostrando equidad y restauración completa. Esto enseña que en el reino restaurado de Dios no hay favoritismos ni pérdidas definitivas: lo que fue quebrantado es reorganizado con justicia y propósito.

La porción santa para Dios en el centro (vv. 8–14) En el corazón de la tierra está la “ofrenda santa”: un territorio apartado para el santuario, los sacerdotes y los levitas. Dios mismo ocupa el centro del pueblo restaurado. Esto comunica una verdad fundamental: la vida del pueblo debe girar alrededor de la presencia de Dios, no al revés.

Además, esta porción no puede venderse ni transferirse, lo que subraya que lo dedicado a Dios no debe ser tratado como algo común.

La ciudad y el espacio para el servicio civil (vv. 15–20) Se asigna una zona para la ciudad y para quienes sirven en ella. Esto muestra que Dios no solo se interesa por el culto, sino también por la vida social, administrativa y comunitaria. La ciudad no pertenece a una tribu específica, sino a todo Israel, indicando unidad y cooperación entre el pueblo.

Dios diseña un orden donde la adoración, el servicio espiritual y la vida diaria están integrados. No hay separación entre lo sagrado y lo cotidiano: todo está bajo Su gobierno.

Aplicación

Este pasaje nos recuerda que Dios desea ocupar el centro de nuestra vida, no solo un espacio periférico. La verdadera restauración no consiste solo en recibir bendiciones, sino en reorganizar nuestras prioridades alrededor de Su presencia.

También nos enseña que Dios se interesa por cada área de nuestra vida: espiritual, familiar, laboral y social. Cuando Él gobierna el centro, el resto encuentra su lugar correcto.

Así como cada tribu recibió su herencia, cada creyente tiene un lugar, un propósito y una responsabilidad dentro del pueblo de Dios. Nadie queda fuera del plan de restauración.

Pensamiento: La restauración se completa cuando Dios habita en medio de Su pueblo. Donde Él está, allí hay plenitud, paz y esperanza eterna.

El Señor habita en medio de su pueblo

Lunes 19 de Enero de 2026

Ezequiel 48:21–35

La visión concluye mostrando que la restauración no solo implica tierra y orden, sino también gobierno justo y, sobre todo, la presencia permanente de Dios entre Su pueblo. Todo apunta a una realidad gloriosa: Dios decide habitar para siempre en medio de ellos.

Exposición

La porción del príncipe: liderazgo bajo Dios (vv. 21–22) Al oriente y al occidente de la porción santa se asigna la heredad del príncipe. Su ubicación, junto al santuario, muestra que el liderazgo debe estar cerca de la presencia de Dios y sometido a Su autoridad.

A diferencia de reyes pasados que abusaron del pueblo, este príncipe gobierna sin opresión y dentro de los límites establecidos por Dios. El poder está regulado por la santidad y la justicia divina.

La igualdad de herencia entre las tribus (vv. 23–29) Se enumeran las tribus restantes con sus respectivas porciones, reafirmando que todas reciben herencia. Nadie queda excluido del plan restaurador. Dios cumple Su promesa de reunir y establecer nuevamente a todo Su pueblo.

Esto subraya que la restauración de Dios es completa, no parcial. Él no restaura solo algunos aspectos, sino toda la nación y todas las familias.

La ciudad con puertas para todas las tribus (vv. 30–34) La ciudad tiene doce puertas, tres en cada lado, cada una con el nombre de una tribu. Esto simboliza acceso, identidad y pertenencia. Todos tienen entrada a la ciudad de Dios; todos son reconocidos como parte de Su pueblo.

La ciudad no gira en torno al poder humano, sino a la comunión del pueblo con Dios. Es una ciudad abierta, organizada y marcada por la unidad.

El nombre final: “El Señor está allí” (v. 35) La visión termina con una declaración gloriosa: el nombre de la ciudad será YHWH-Shammah, “El Señor está allí”.

No se destaca el tamaño, la riqueza ni la fortaleza de la ciudad, sino la presencia de Dios como su característica principal. Esta es la mayor bendición de la restauración: no solo vivir en paz, sino vivir con Dios presente.

Aplicación

Si Dios habita en nosotros, Su presencia debe guiar nuestras decisiones; estamos llamados a vivir cerca de Él y bajo Su autoridad, permitiendo que Su vida fluya a través de nosotros hacia otros, porque donde Dios está, la vida es transformada.

Pensamiento: Donde Dios habita, Su vida fluye y todo se renueva; Su presencia transforma lo seco en fruto y ordena lo quebrantado.

A Dios gracias

Martes 20 de Enero de 2026

1 Tesalonicenses 1:1-10

Todo el pasaje es una oración a Dios agradeciendo por la vida de los tesalonicenses. Pablo está reconfortado y quiere compartir su alabanza con ellos para fortalecerles y animarles.

Exposición

Salutación (v. 1). Aunque la autoridad de la carta es apostólica, Pablo incluye como remitentes también a Silvano y Timoteo, sus colaboradores. Los destinatarios son los hermanos de la iglesia en Tesalónica. Como en toda salutación paulina encontramos la gracia y la paz. La gracia es el don inmerecido que viene de parte de Dios. La paz es la consecuencia de esa gracia.

Fe, amor y esperanza (vv. 2-3). Tres palabras destacan en estos dos versículos; fe, amor y esperanza. Esta es la primera ocasión en que Pablo las citará pero no será la última. A lo largo de estas dos epístolas el apóstol las menciona insistentemente (1 Ts. 3:6, 5:8; 2 Ts. 1:3-4, 3:5). También lo hará más adelante en otras cartas y particularmente importante es su aparición en el capítulo trece de primera de Corintios. En las dos cartas a los tesalonicenses el tema es la venida del Señor, de ahí que la esperanza esté en lugar destacado. Pablo las menciona porque forman parte fundamental del carácter cristiano. Son sello y señal del actuar del Espíritu Santo. La fe, el amor y la esperanza van unidas a otras tres palabras que son su consecuencia natural: obra, trabajo y constancia.

Obra de Dios (vv. 4-5). El apóstol recuerda como el evangelio llegó en poder y no solamente en palabras. Pero lejos de alabar a sus hermanos Pablo alaba al artífice: Dios mismo (v. 4).

Auténticos discípulos (6-10). ¿En qué ha consistido este obrar poderoso de Dios? Los tesalonicenses se han convertido en discípulos que imitan a sus hermanos más maduros y al Señor (v. 6). Su imitación no ha sido discreta. La iglesia de Tesalónica, acabada de nacer; ya es de ejemplo para otros cristianos, y ha evangelizado la mayor parte de Grecia (Macedonia y Acaya). Todo ello ha sido motivado por la espera expectante de Cristo (v. 10). Esta es su auténtica y única esperanza.

Aplicación

Busquemos la renovación espiritual profunda, que obra fundada en la fe, el amor y la esperanza.

Oración: Padre, haz brotar en nosotros por tu Espíritu, amor sincero, fe profunda y una esperanza activa que anhela la venida de tu Hijo.

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Aprobados por Dios

Miércoles 21 de Enero de 2026

1 Tesalonicenses 2:1-12

Vemos aquí una defensa del ministerio de Pablo. Después de unas pocas semanas en Tesalónica el apóstol tiene que huir, junto con Silas, a Berea. Aún a aquella ciudad los siguen para estorbar su trabajo. Es de esperar que los judíos de Tesalónica que no han creído calumnien el ministerio de Pablo y hostiguen a la iglesia. El pastor que es Pablo sigue hablándoles para fortalecerlos y refutar los ataques. Iglesia.

Exposición

Ataques de los enemigos (vv. 1-6). A través de las argumentaciones de Pablo vemos los ataques de los adversarios. Las acusaciones son diversas: predicar errores y engañar (v. 3), agradar a los hombres (v. 4), adular y querer enriquecerse a costa de los tesalonicenses (v. 5) y buscar la gloria de los hombres (v. 6). El apóstol lo niega enérgicamente y se defiende. El fundamento de su ministerio y aquel que lo ha comisionado es solamente Dios. A él se debe para dar cuenta de sus verdaderas intenciones (v. 4-5). La preocupación de Pablo por los tesalonicenses está justificada porque estos falsos maestros buscan, precisamente, descarriar a los hermanos. Haciendo caer a Pablo y su credibilidad, piensan, les hacen caer a ellos. No será la última vez que usan esta estrategia. De hecho, Pablo -más o menos por el mismo tiempo- escribe a las iglesias en Galacia que ya han caído en el error. Algún tiempo más tarde también otras iglesias se verán afectadas gravemente por este y otros errores.

Memoria y experiencia (vv. 7-12). Aunque Pablo se sabe responsable únicamente delante de Dios, también apela a la experiencia de los tesalonicenses. Se compara con la nodriza tierna y con un padre amante. Solamente ha de llevar a la memoria ese amor para que cesen las dudas. El amor por Dios se manifiesta en obras que los tesalonicenses pueden ver y palpar (cf. 1 Jn. 3:18).

Aplicación

Todo cristiano tiene como mínimo un don que está llamado a usar (1 Cor. 12:7). En su ejercicio vamos a recibir ataques de una u otra forma. Solamente confiando en el mismo Señor que nos ha llamado podremos resistir.

Oración: Ayúdanos Padre a saber ver tu voluntad sin distorsionarla con nuestros deseos. Ponnos allí donde tú quieres que te sirvamos y en el día malo danos de tu fuerza sabiendo que tanto la obra como la victoria son tuyas.

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Palabra y discipulado

Jueves 22 de Enero de 2026

1 Tesalonicenses 2:13-20

Cuando aún estaban en Tesalónica Pablo y Silvano, la iglesia fue perseguida. Ahora que ellos ya no están, también. Precisamente estar lejos de sus hermanos en estas circunstancias provoca inquietud en el apóstol y un fuerte deseo de reunirse con ellos.

Exposición

La palabra de Pablo es la palabra de Dios (v. 13). El versículo trece es una afirmación doctrinal importante. La iglesia reconoce los libros del Nuevo Testamento como palabra de Dios, pero ¿eran conscientes de ello los propios escritores? Sí que lo eran y aquí tenemos una buena prueba. La palabra de Pablo no es religión o filosofía, por encumbradas que éstas puedan ser, el apóstol tiene la misma autoridad que un profeta del Antiguo Testamento y así lo expresa.

El discipulado trae persecución (vv. 14-16). Se nos dice que los tesalonicenses han venido a ser imitadores de las iglesias de Judea. Pero, en última instancia, ¿A quién imitan? Pablo ya ha hablado de la imitación y el discipulado en el capítulo uno Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor (1:6). Los tesalonicenses imitan a las iglesias de Judea, a los hermanos más maduros y al apóstol Pablo. Pero en última instancia y como meta final su imitación va dirigida al Señor Jesucristo. Esta imitación trae persecución siempre (cf. Jn. 15:20).

Ante la adversidad unión (vv. 17-20). El apóstol sabe que hay tribulación y que ante las dificultades la unión de los cristianos es vital. Precisamente porque esta unión es importante Satanás la estorba (v. 18).

Aplicación

La Biblia es palabra de Dios y como tal debemos considerarla cf. 2 Ti. 3:16-17). No son especulaciones más o menos acertadas, es la voluntad de Dios para nuestras vidas hoy. Vale la pena recordarlo en una época tan llena de escepticismo e increencia. En medio de las dificultades la iglesia debe aspirar a la unidad. La pregunta es ¿cuándo la iglesia no ha estado en dificultades? Nunca. El Señor, en la oración intercesora pedía al Padre por la unidad de los creyentes (Jn. 17:21). Pablo está poniendo en práctica en la vida de la iglesia esa unidad.

Reflexión: Sujetémonos a la palabra de Dios, seamos discípulos de Cristo, a pesar del precio, y oremos por la unidad de la iglesia más allá de las etiquetas.

Unión Bíblica “Notas Diarias”

Ante la adversidad unión

Viernes 23 de Enero de 2026

1 Tesalonicenses 3:1-13

Una vez fundada la iglesia en Tesalónica, Pablo partió hacia Berea con Silvano. Después de varios vaivenes (Hch. 17 y 18) Pablo, Silvano y Timoteo consiguieron reunirse en Atenas. El apóstol envió a Timoteo a Tesalónica en busca de noticias y él mismo marchó a Corinto. Timoteo volvió de Tesalónica a Corinto con la noticia de que la iglesia estaba firme. Es desde Corinto que Pablo escribe sus cartas a la iglesia de Tesalónica expresando su alegría e inmensa gratitud al Señor.

Exposición

El discipulado es sufrimiento (v. 1-5). Este capítulo tres continúa con la temática del anterior. Los creyentes deben aceptar las tribulaciones como algo consustancial a la vida cristiana misma. El Señor Jesús terminó las bienaventuranzas advirtiendo sobre las tribulaciones y el gozo que debían acompañarles (Mt. 5:11-12). En realidad son señal de la fidelidad de sus discípulos. Aquí Pablo expresa la misma verdad.

Fe y amor (vv. 6-8). Vemos de nuevo la fe y el amor en el versículo seis (también en 2, 5, 7, 10 y 12). No son un mandato, sencillamente forman parte de sus vidas. En realidad son el fruto natural de su vivir en el Espíritu. De ahí la alegría de Pablo al poder ver en sus propias vidas lo que está ocurriendo en su interior.

Acción de gracias y deseo de estar con ellos (vv. 9-13). Pablo vuelve a «orar» en voz alta para el consuelo y ánimo de sus hermanos. Al mismo tiempo sigue viendo la necesidad de permanecer unidos en medio de la tribulación. No hay duda de que es característica cristiana el anhelo de unidad y apoyo mutuo. Al mismo tiempo, si habíamos visto repetidas explícitamente la fe y el amor, en el versículo 13 vemos la esperanza del retorno de Cristo. Es tan central en la espiritualidad del primer siglo que las expresiones relacionadas con la segunda venida aparecen continuamente.

Aplicación

A pesar del sufrimiento que experimentamos y que no podemos negar, el cristiano puede gozarse y vivir en amor, fe y esperanza. No obstante, no debemos olvidar que esta «tríada» es vivida en el Nuevo Testamento siempre en unidad y comunidad.

Reflexión: ¡Prediquemos la unidad! ¡Trabajemos por ella!

Unión Bíblica “Notas Diarias”