Confío en ti
Lunes 20 de Abril de 2026
Filemón 17-25
Llega el momento en el que Pablo «tira la piedra» en el tejado de Filemón. Le expone las condiciones y deja en sus manos que decida. La última palabra es suya.
Exposición
La esperanza del apóstol. Pablo no duda acerca de la actuación positiva y acorde que tendrá definitivamente Filemón, hacia Onésimo. Sabe que como compañero amado procederá en consonancia a su voluntad, e incluso mejorará sus expectativas. Todo parece indicar que Onésimo tenía una deuda material pendiente con Filemón, fruto de su huida en el pasado; pero Pablo decide asumirla, si fuera necesario, con el deseo de evitar cualquier obstáculo legal o práctico que pudiera entorpecer la reconciliación. Aun así, Pablo también le recuerda a Filemón que él también «se le debe»; no para condicionarle o coaccionarle, sino más bien con ánimo de concienciarle en cuanto a las verdaderas deudas espirituales y eternas que tenemos entre creyentes. En el fondo, le recuerda a Filemón que es «su hijo» en el Señor.
Esperanza de bendiciones. Pablo expresa a Filemón que la obediencia a su petición acarrearía confortación para su corazón. En última instancia sabía que la autonomía de elección pertenecía a Filemón, y que ese porcentaje mínimo de decisión podía alentar o desanimarle en la obra. Es tal la confianza que Pablo tiene, que más que temer un posible desacuerdo, programa su próxima visita a Filemón, una vez sea liberado de la prisión. Desea que el Señor les vuelva a encontrar, y esta vez, disfrutando de la nueva condición de Onésimo: libre, como hermano en medio de ellos. Finalmente, Pablo se despide dándoles saludos de sus compañeros de ministerio y prisiones que le acompañan; y deseándoles lo mejor que se puede desear a quien se ama: que «la gracia del Señor Jesucristo sea con sus espíritus».
Aplicación
La palabra de Dios, a través del ejemplo de Pablo y Filemón, y otros muchos, nos exhorta a actuar como Cristo actuó frente a nuestra deuda con él, perdonándolas y reconciliándonos. En última instancia somos libres y responsables de decidir qué hacer con nuestros deudores. Podemos obedecer al Espíritu Santo, o ignorarle. Pero a la vez hemos de ser conscientes de que nuestras decisiones podrán llegar a glorificar a Dios, o entristecerle.
Reflexión: ¿Cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? Mateo 18:21-22
Unión Bíblica “Notas Diarias”