Devocional hoy

Viernes 24 DE SEPTIEMBRE DE 2021

Reforzar el encargo

Éxodo 6:28 – 7:13

Moisés sigue con la batería baja y no cesa de intentar que Dios se lo piense con respecto a él como líder (30). Después de varios días, creo que ha quedado demostrado que Moisés es la antítesis del líder seguro de sí mismo que todos buscarían, pero Dios es el Soberano, Él es quien escoge y aunque nadie lo crea aún, no se ha equivocado. Sólo Dios conocía la riqueza que había en el interior de Moisés, y la transformación que obraría en su vida, nadie más.

Exposición

Soy torpe de labios” (30). A Moisés la faltaba fe, es decir, ¿como a nosotros? Dios le entrena como a un boxeador retirado. Dios obrará porque Faraón es un cabezón obstinado, de esos que rompen las piedras de las pirámides a cabezazos, con éstos el diálogo y la negociación, no sirven aunque lo intentemos. Si Faraón se considera un dios, Moisés será un dios más grande para él (1). Faraón será juzgado y Dios no le ablandará, todo lo contrario, le hará más duro (3). Quien está en permanente rebeldía contra Dios, finalmente es confirmado en su actitud (Ro. 1:26, 28), esto ya es juicio de parte de Dios.

Una vara poderosa. Las señales destacarían quién tiene el poder, pero Dios no las mostraba esperando un cambio en Faraón. De hecho, Él quería mostrar su poder cuando el más duro Faraón desatara toda su furia más adelante. Dios no quería nada fácil, al contrario. Sólo Él sacaría a Israel de Egipto multiplicando sus señales y maravillas (3). Aarón echó su vara (10) y los magos diabólicos ocultistas de Egipto no eran algo a menospreciar porque Satanás siempre ha tenido sus secuaces. Con todo, Dios respaldaría a sus siervos con poder (12).

Aplicación

Lo recordamos en muchas ocasiones y hacemos bien: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Ro. 8:31). A Dios no le preocupa nuestra flaqueza, es más, sabe perfectamente que somos barro, de hecho él nos formó y moldea. La cuestión es si con el paso de los años nuestra mirada está puesta en el suelo esperando a que devoren nuestros recursos como aquella vara de Aarón o si miramos hacia el cielo, donde están los recursos divinos (Col. 3:1-4).

Pensamiento

A fin de cuentas sólo hay dos clases de personas: aquellas que dicen a Dios: “Sea hecha tu voluntad”, y aquellas a las cuales, al fin, Dios les dice: “Sea hecha tu voluntad” (C.S. Lewis)

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