Devocional hoy

Justicia en la tierra de Dios

Jueves 15 de Enero de 2026

Ezequiel 45:1-25

Con la restauración del templo y del sacerdocio ya establecida, Ezequiel 45 dirige la atención a la organización de la tierra y al liderazgo del pueblo. Dios no solo ordena la adoración, sino también la vida social, económica y política de Israel. La presencia de Dios en medio de su pueblo debe reflejarse en justicia, equidad y responsabilidad. La restauración espiritual siempre produce frutos visibles en la manera de vivir.

Exposición

La porción santa para Dios y sus siervos (vv. 1–8) Dios establece una parte específica de la tierra como “ofrenda santa”, destinada al santuario, a los sacerdotes y a los levitas. El príncipe también recibe su porción, con límites claros para evitar abusos. Esto enseña que todo pertenece a Dios y que el liderazgo debe ejercerse con respeto y moderación. La justicia comienza cuando se reconoce la soberanía de Dios sobre la tierra y sus recursos.

Un llamado a la justicia y a la honestidad (vv. 9–12) Dios confronta a los príncipes de Israel por su opresión e injusticia pasada. Les ordena abandonar la violencia y usar balanzas, medidas y pesos justos. La restauración espiritual exige integridad práctica. Un pueblo que adora a un Dios justo debe reflejar Su carácter en sus relaciones y decisiones cotidianas.

Las ofrendas y la responsabilidad del príncipe (vv. 13–17) El príncipe tiene la responsabilidad de proveer las ofrendas necesarias para el culto, actuando como representante del pueblo delante de Dios. Esto subraya que el liderazgo no es para beneficio personal, sino para servir y facilitar la adoración. La autoridad, según Dios, está al servicio del bien común.

La restauración del culto y las fiestas (vv. 18–25) Dios da instrucciones para la purificación del santuario y la celebración de las fiestas, especialmente la Pascua. Estas prácticas recuerdan al pueblo la obra redentora de Dios y renuevan su compromiso con Él. La adoración regular mantiene viva la memoria de la gracia y sostiene la comunión con el Señor.

Aplicación

Este capítulo nos recuerda que la fe no se limita al templo ni al culto dominical. Dios se interesa por cómo administramos recursos, ejercemos autoridad y tratamos a los demás. Como creyentes, estamos llamados a vivir con justicia, honestidad y responsabilidad, reflejando el carácter del Dios que habita en medio de nosotros.

Pensamiento: Donde Dios reina, hay orden y justicia. La verdadera adoración se expresa en una vida íntegra delante de Él y de los demás.