Reseñas 298

Imagina Iglesia

Cómo hacer y enviar discípulos 24/7

Autor : Neil Hudson.
Publicado por : Andamio Editorial. Barcelona, 2020.
Reseña por : Daniel Benítez Vega

El objetivo es que personas normales y corrientes vivan con un sentido de propósito y seguridad de lo que Dios quiere hacer en ellos y alrededor de ellos…

Este libro plantea UN GRAN OBJETIVO Y UNA GRAN PREGUNTA.

El objetivo: “…es que todos, en cualquier momento de la vida en que se encuentren, sepan que pueden ser usados como parte de la misión de Dios, en los lugares donde pasan la mayor parte de su tiempo con no cristianos, y que esta misión comienza en la vida cotidiana”.

La pregunta que debe ser contestada si queremos ser una Iglesia relevante: ¿Cómo ayuda a los miembros lo que hacemos “aquí dentro” para vivir por Cristo “allí afuera”? Creo que es una pregunta compartida por cualquier Iglesia, en cualquier lugar, tiempo o cultura. De ahí el interés que debe suscitar este libro en nosotros.

En este sentido es muy interesante la diferencia que hace el autor entre “iglesia reunida” e “iglesia esparcida”. No se pretende, por supuesto, restar importancia a las actividades propias de la iglesia. Y eso es importante en tiempos en los que algunos están poniendo en duda la Iglesia tal como la hemos vivido hasta ahora. Pero lo que nos propone el autor, lejos de dejar de reunirse, es que las actividades y programas de la Iglesia reunida se enfoquen en preparar a los miembros para cuando tengamos que vivir diseminados como “Iglesia esparcida” de lunes a sábado en distintas situaciones y lugares. (“La mayoría de los asuntos que tratan las epístolas reflejan este llamamiento a ser discípulos para que la vida pública de los cristianos esté marcada por un sentido del propósito de Dios para todo el mundo”). En fin, el autor quiere concienciar a todos, ancianos, pastores, líderes de ministerios y miembros en general a usar las “10 horas” que como mucho estamos reunidos para “vivir bien para Cristo en las otras 110 horas” (tiempo para el trabajo, la familia y el tiempo libre).

El autor plantea el GRAN PROBLEMA de que para poder ser una Iglesia 24/7 tendremos que ir cambiando nuestra “cultura”: las cosas que hacemos, la forma en que decimos las cosas y las creencias que compartimos. Por supuesto en el ámbito de las creencias hablamos no de los aspectos teológicos y doctrinales que son esenciales sino de aquellas convicciones que vamos adquiriendo con el tiempo y que determinan nuestras conductas.

En relación a lo justamente anterior, el contenido de “Imagina, Iglesia”es muy práctico y también muy realista porque no sólo plantea objetivos muy loables, sino que nos muestra también las dificultades que vamos a encontrar en nuestro deseo de cambiar la “cultura” de la Iglesia. Parte de la base que es complicado promover cambios que sean “significativos” en nuestras Iglesias. Por eso propone “cambios de un grado” que aparentemente son cambios muy pequeños pero que, con el tiempo, pueden producir grandes cambios.

Imagina, Iglesia” plantea un gran reto para todos los miembros, pero sobre todo para LOS LÍDERES DE LAS IGLESIAS. Su enfoque del ministerio debe alejarse de ser los principales cuidadores, misioneros y protagonistas de las actividades para preparar a la Iglesia para que todos en la comunidad sean discípulos maduros que entienden bien la misión 24/7.

Así la iglesia será relevante en el entorno donde se reúne al no estar centrada sólo en las actividades de la iglesia reunida, sino que, a través de todos sus miembros, moverá gran cantidad de recursos para incidir en lugares, situaciones, organismos, actividades que se realizan en la vida educativa, social, sanitaria

El libro propone a los líderes medidas prácticas, realistas y asumibles para que toda la Iglesia pueda estar involucrada en este proceso de desarrollo de un discipulado integral.

A todos nos anima con testimonios de personas que están yendo ya por ese camino.

Termino esta reseña con este reto que nos lanza el mismo autor:

...vale la pena invertir el tiempo y el esfuerzo necesarios para renegociar la relación entre la iglesia reunida y la iglesia esparcida. Vale la pena invertir tiempo y esfuerzo en pensar CÓMO LOS DOMINGOS PUEDEN HACER QUE LOS LUNES SEAN DIFERENTES. Vale la pena invertir tiempo para asegurarnos de que todos crecemos en nuestra comprensión de lo que significa decir “Jesús es el Señor” y vivir nuestras vidas cotidianas en la roca de esa gran verdad”.

Santiago

Comentario exegético-práctico del Nuevo Testamento

Autores : Craig L. Blomberg y Mariam J. Kamell.
Publicado por : Andamio Editorial, 2020.
Reseña por : David Vergara

Craig L. Blomberg, doctor por la Aberdeen University, es un reconocido escritor y conferenciante que en alguna ocasión ha visitado nuestro país. Muchos de sus libros como el que también nos ocupa, son realmente excepcionales. En esta ocasión es coautora Mariam J. Kamell, doctora por la University of St. Andrews, quien había publicado anteriormente varios estudios sobre diversos aspectos de la epístola de Santiago antes de esta edición y que terminó un grado con el grupo de trabajo de Blomberg que le llevó a esta colaboración.

El contenido de la epístola de Santiago ha generado no pocas polémicas, sobre todo en algunos célebres reformadores desde el siglo XVI. La relación entre la fe y las obras sigue desconcertando a muchos hoy, a la luz de las enseñanzas paulinas. Los autores establecen que la carta puede dividirse en una docena de pasajes con una breve introducción, donde ya salen a relucir discusiones propias de los cristianos de aquel contexto, y probablemente de algunos simpatizantes también. Los tres temas principales a destacar son las pruebas en la vida cristiana, cómo adquirir sabiduría y por último, las riquezas y la pobreza. Después, estos temas se siguen reformulando al menos en dos ocasiones en el texto de la epístola.

El mensaje está dirigido a los judeocristianos de fuera de Israel, exiliados desde el imperio romano a Asiria, Babilonia, Persia y Grecia. Santiago, hermano de Jesús y anciano en Jerusalén, escribe a distintas congregaciones en los años 40 del primer siglo, en lo que para muchos será el primer documento escrito del NT. Su mensaje está lleno de pasión y realidad sin adornos. Santiago muestra una fe viva y eficaz donde la justicia social y la ayuda a los más desfavorecidos es una prioridad. Es una enseñanza genuina por parte de un testigo del testimonio de la iglesia primitiva que transmite autoridad y fidelidad en la práctica del mensaje del evangelio.

Éxodo, Levítico y Jueces-Rut

Comentario expositivo y práctico de toda la Biblia

Autor : Matthew Henry.
Publicado por : Editorial Peregrino, 2020.
Reseña por : David Vergara

En tiempos de pandemia, la oportunidad de dedicar más tiempo a la lectura al pasar más horas en casa, ha supuesto que en muchas librerías hayan aumentado sus ventas, e incluso que en algunas provincias de España, se hayan abierto negocios nuevos, algo que parecía difícil de prever. La cuestión logística ha sido mucho más compleja, sobre todo por causa de los retrasos causados por algunas agencias de envíos, e incluso de pérdidas de paquetes. Sin embargo, algunas editoriales no se han desanimado y en el caso de la editorial Peregrino, han luchado arduamente por mantener las nuevas ediciones y el envío de las mismas en lo posible. Fruto de ello, podemos recomendar tres nuevos títulos del comentario Matthew Henry, único como versión íntegra y fiel de la obra original que al fin se publica en pleno siglo XXI.

En Éxodo se establece la salida de Israel de Egipto, mientras que Génesis es el comienzo u origen del pueblo. Había llegado el momento de salir para alcanzar las promesas divinas. Henry establece que del mismo modo nacemos y después llega el tiempo de morir, entramos en el mundo para salir de él, comenzamos a vivir para morir. Así, Israel fue una nueva creación, como lo somos nosotros en Cristo, con el fin de alcanzar lo que tiene futuro y es inconmovible en la casa del Padre. Nuestro peregrinaje tiene enseñanzas paralelas en la historia de la salida de Israel, donde Dios estableció promesas y ordenanzas a seguir, que también caracterizan al cristiano que ama y se somete a la Palabra de Dios.

Levítico contiene las leyes y ordenanzas referidas al sacerdocio y su servicio. La consagración de los levitas con la lección ejemplar a causa de la desobediencia de Nadab y Abiú al ofrecer fuego extraño, causó impacto. Dios había apartado a Israel como su pueblo santo que debía reflejar el carácter de su Dios en todo, siendo referencia a todas las naciones y el sistema ceremonial era sombra de los bienes venideros. Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, nuestro intercesor, y a la vez el Cordero inmolado, el sacrificio perfecto realizado una vez y para siempre. De este modo, la ley ceremonial, ha servido también para llevarnos a lo perfecto en Cristo.

En Jueces, una vez que Dios había separado a su pueblo enseñándoles leyes y ordenanzas, les dio líderes para gobernar y juzgar los asuntos esenciales que transmitían la voluntad de Dios. Concretamente, Henry menciona que se cita a jueces de ocho tribus distintas, hasta que el privilegio se trasladó a Judá con Elí y Samuel. Rubén, Simeón, Gad o Aser, no los tuvieron. A pesar de que conocían la Palabra de Dios como pueblo especial en todos los aspectos, actuaban tan corrompidos como las demás naciones a su alrededor, donde ”cada uno hacía lo que bien le parecía”. Con todo, Dios seguía planificando la esperanza hasta la llegada del rey David, con un linaje en el cual como vemos en el libro de Rut, la promesa se centra en el redentor y la descendencia que traerá al Mesías. En Rut, como dice el autor, encontramos una breve historia de asuntos domésticos de una familia al final del libro de los jueces, pero mostrará cómo todo depende de la providencia de Dios entroncada con la vivencia diaria. En Dios, a pesar de las pruebas y dificultades, siempre hay futuro como aprendemos por medio de Booz, goel redentor, o figura de Cristo.

Suicidio asistido

Autor : Vaughan Roberts
Publicado por : Andamio Editorial, 2020.
Reseña por : Orlando Enríquez

Suicidio Asistido es un pequeño libro de 96 páginas y formato de bolsillo, que ha traducido recientemente Editorial Andamio. Su autor, Vaughan Roberts es conferenciante y pastor de una iglesia en Oxford. De la mano de la misma editorial tenemos otros títulos del mismo autor: Las Luchas de los Cristianos y El Problema del Porno, este último reseñado en el número 293 de nuestra revista. Así que, vemos en Roberts este deseo de ofrecer reflexión y ayuda pastoral ante los retos actuales. Él mismo, comenta que con este librito ha pretendido abrir una ventana para que los cristianos tratemos estos temas, conectemos con el mundo que nos rodea, mostrando la verdad bíblica con el amor y la compasión que Jesús nos muestra en los evangelios. Porque hablar del final de la vida es hablar, no tanto de asuntos académicos o políticos, sino de algo tremendamente personal.

Lógicamente, el tamaño del libro obliga a la síntesis y no permite entrar en la profundidad a la que nos tiene acostumbrados, por ejemplo, John Wyatt, otro referente en temas de bioética, de quien no olvidamos el importante libro Asuntos de Vida y Muerte. El editor de la serie es muy honesto y avisa desde el principio de que se pretende hacer una introducción a estos temas.

Tras exponer definiciones y algunos ejemplos de casos reales, Roberts perfila el escenario actual en Occidente y la presión de algunos sectores que pretenden hacer valer la autonomía del individuo hasta el punto de que pueda elegir el momento y modo de morir. Aborda si el derecho a morir tiene realmente base sólida en la manera de situarnos ante el dolor, la libertad, la calidad de vida, la dependencia, la dignidad y los costes sanitarios. Señala esta peligrosa proyección que siempre tiene lugar, ya que “parte del debate está impulsado no solo por la compasión del otro, sino por el temor a lo que yo mismo tenga que soportar” (p.34). A continuación, expone los argumentos en contra del suicidio asistido, partiendo de poner a Dios en la ecuación de nuestra existencia, como creador que imprime valor y significado a la vida, subrayando lo digno la interdependencia de unos con respecto a otros y recordando que se puede encontrar sentido en medio del sufrimiento. El propio Roberts perdió a su padre mientras trabajaba en el proyecto, de modo que sabe bien de lo que habla y nos advierte del peligro de abrir la puerta al suicidio asistido, lo que está consiguiendo, en los sitios en los que está vigente, un aumento de las peticiones de muerte, ya que los ancianos y los enfermos crónicos comienzan a sentir, lenta pero progresivamente, la presión de que “estorban”. Asistiremos entonces a una creciente degradación de la vida humana (“La legalización de los asesinatos médicos deliberados amenaza con dejarnos una sociedad radicalmente liberal en detrimento de una sociedad sustancialmente humana” -p.55-), sin olvidarnos de las implicaciones que el suicidio asistido tiene en la relación clínica, ni del peligro de equivocar un diagnóstico y de tomar decisiones irreversibles. Finalmente, el autor nos anima a mirar a la muerte a la cara, poner sobre la mesa la esperanza cristiana, y no dejar de alzar la voz en nuestro medio, a favor de la vida. Hay un apéndice al final, una guía para el debate, que convierte este librito en idóneo para tratar el tema en grupos de discusión.

Animo a leerlo, como puerta de entrada para, luego, seguir profundizando. Desgraciadamente, la eutanasia ya se ha legalizado en España. La cultura de la muerte avanza. Nuestros parlamentarios han aprovechado esta temporada de restricción de movimientos por la pandemia, para avanzar en esta dirección. Agradecemos los esfuerzos que la Alianza Evangélica Española en este sentido, a favor de la vida y en contra de esta ley, ya que lejos de un debate social real, los casos emotivos, aislados, a los que se ha puesto el altavoz mediático, han contribuido a la manipulación de la opinión, en detrimento de un apoyo mucho más contundente a todas las Unidades de Cuidados Paliativos, quienes, en colaboración con la Atención Primaria, hacen que los ciudadanos prácticamente nunca soliciten la eutanasia. Cuidados paliativos, por cierto, cuya inspiración moderna nació con Cicely Saunders, médica, enfermera y trabajadora social, tres en una, de decidida inspiración cristiana.

Lazarillo de Tormes

Una novela en busca de autor

Autor : Mariano Calvo
Publicado por : Almud, 2020.
Reseña por : José Moreno Berrocal

Se ha publicado el libro LAZARILLO DE TORMES, Una novela en busca de autor, edición y estudio preliminar de Mariano Calvo (Ed. ALMUD 2020). Este libro no es solamente una nueva y muy cuidada edición del Lazarillo de Tormes. Contiene, asimismo, un extenso estudio que indaga sobre la autoría de uno de los grandes clásicos de la literatura española. Y es que este es un tema apasionante porque, en principio, como es sabido, la novela está catalogada como anónima. Pero lo que hace el escritor y periodista toledano Mariano Calvo, es mostrarnos, de entrada, que el autor del Lazarillo de Tomes no quiso permanecer oculto. Fueron las peripecias de la Historia las que hicieron que esta obra pasara a la posteridad como anónima.

La tesis de Calvo es muy clara, el autor del Lazarillo de Tormes es Juan de Valdés. No es la primera vez que se propugna la autoría del insigne conquense para el Lazarillo de Tormes. Ya en 1888 Alfred Morel-Fatio propuso que la obra había sido escrita por alguno de los hermanos, Alfonso o Juan de Valdés, o por ambos en colaboración. Calvo comenta que: “La idea fue recogida por Manuel J. Asensio, que concretó la hipótesis en la figura de Juan de Valdés o alguien que `ha de parecérsele mucho´, vinculado a Escalona y Toledo hacia 1525” Antonio Rey Hazas considera que la hipótesis de Asensio: “al menos está fundamentada y tiene ciertas, aunque no totales, posibilidades de aceptación” Y es que para el Lazarillo se han propuesto muchas plumas, sin que se haya alcanzado unanimidad en la identificación de su o sus autores. Es necesario notar que Alfonso de Valdés, el secretario de cartas latinas del Emperador, tiene también mucho partidarios, como por ejemplo Rosa Navarro Durán. Pero, la novedad de esta publicación reside en el hecho de incluir nuevas evidencias, que, si cabe, inclinarían la balanza a favor del autor del Diálogo de la Doctrina Cristiana. Mariano Calvo afirma que: “Dos líneas de prueba ofrecemos como primicia en nuestro estudio: el hallazgo en el título de la obra de un elaborado acróstico con el nombre del autor, y la vinculación de Juan de Valdés con los editores Miguel de Eguía, Juan de Brocar y Atanasio Salcedo, a través de los cuales puede reconstruirse muy razonablemente el proceso de edición del Lazarillo”. Estos hallazgos no son menores. Así, Mariano Calvo, después de señalar que el Lazarillo debió redactarse entre 1525 o 1526, afirma que, en esas fechas Juan de Valdés: “se relacionaba en Toledo con el más importante editor de Alcalá, y también de Toledo, Miguel de Eguía, con quién le unía su común afinidad alumbrado-erasmista. De hecho, Eguía fue el editor del único libro que Juan de Valdés publicó en vida, el Diálogo de Doctrina Cristiana, en 1529. Cuando Valdés se vio obligado a huir a Italia, perseguido por la Inquisición a causa de ese libro, le confiaría a Eguía el manuscrito del Lazarillo, que probablemente se hallara pendiente de publicación, paralizado por la persecución de la que era objeto el alumbrado erasmista conquense” Pero Eguía mismo sufrió en sus propias carnes el embate de la Inquisición en 1531, “como sospechoso de luteranismo” El Lazarillo no pudo ya publicarse en vida de Eguía que murió en 1546, pero si por aquellos que heredaron su taller de imprenta. Calvo abunda sobre la pista alumbrada que podría ser la clave para adscribir el Lazarillo a Juan de Valdés. Y es que, como muy bien ha demostrado José Constantino Nieto, en su insuperable estudio Juan de Valdés y los orígenes de la Reforma en España e Italia, el genial conquense sería el fruto más maduro de los alumbrados: los proto protestantes de un muy original cuño hispano. Es necesario recordar que una de las cunas del protestantismo español estuvo centrada en Escalona en el castillo del famoso duque Don Diego López Pacheco (1447-1529) Allí, un jovencísimo Juan de Valdés sirvió como paje, y estuvo bajo la influencia de Pedro Ruiz de Alcaraz, el predicador laico del duque. Con respecto a Alcaraz es interesante notar como la Inquisición misma reconoció en el famoso proceso contra él: “la identidad espiritual entre reformadores de distintas partes de Europa y de distintas épocas” En concreto, decían los inquisidores, está en la línea de Juan Huss y de Martín Lutero. En este sentido, no es casualidad, por tanto, que Calvo llame nuestra atención sobre el hecho de que: “los únicos pueblos que aparecen en el camino recorrido por Lázaro y el ciego desde Salamanca a Toledo son-exclusivamente, subrayémoslo- los cuatro del entorno de Escalona: Almorox, el propio Escalona, Maqueda y Torrijos … Es sobremanera llamativo que del largo itinerario de Salamanca a Toledo, con trescientos kilómetros abundados de ciudades, pueblos y paisajes de gran interés escenográfico, al autor del Lazarillo solamente le interesen estos cuatro pueblos de la ruta. La explicación se manifiesta obvia: la mención al Duque de Escalona y la presencia de los pueblos de su entorno comportan el significado de un homenaje de Juan de Valdés a su querido mentor al igual que lo es la dedicatoria de su libro Diálogo de Doctrina Cristiana escrito entre 1527 y 1529” Es más, como muy bien ha captado Mariano Calvo, Juan de Valdés encaja con la identificación de autor del Lazarillo por ser, no solo un alumbrado, sino también de trasfondo judeoconverso, y simpatizante de la crítica de Erasmo a la religión de su época. De hecho, las críticas anticlericales del Lazarillo asemejan esta obra al Quijote. No en vano el Lazarillo de Tormes fue expurgado por la Inquisición y puesto en el Índice del Libros Prohibidos en ese infausto año de 1559.

En conclusión, y con respecto a la autoría de Juan de Valdés, y según admite el mismo Mariano Calvo, es verdad que: “sigue faltando esa prueba concluyente que proporciones certidumbre por encima de toda discusión” Aún así, El Lazarillo de Tormes sigue siendo una evidencia más de la tan sentida necesidad de la Reforma en la iglesia que apareció con gran fuerza en el siglo XVI. Es notable observar como la mayor parte de los amos a los que sirve Lázaro son clérigos corruptos. No es de sorprender que la Inquisición censurara numerosos pasajes de la obra, como no deja de señalar Mariano Calvo en su edición de la obra. Al mismo tiempo, el Lazarillo es una evidencia de que España no era una excepción europea en los anhelos de Reforma de la Iglesia, empezando por denunciar lo malo, como hicieron el profeta Jeremías o Juan el Bautista en sus épocas, para, después construir lo bueno. Es como si Lázaro nos dijera, juzgar por mi relato, y por vosotros mismos, si la iglesia necesita o no una Reforma. Es significativo que las críticas que el Lazarillo vierte sobre el clero no solo se refieran a la inmoralidad sexual, sino también al tema de las indulgencias, que como sabemos fue la chispa que encendió la Reforma en Alemania. El Lazarillo documenta así, como nos solo en Alemania, sino también en España las indulgencias eran una fuente constante de abuso espiritual sobre las almas de los fieles cristianos. Algo que solo cesó, en muchos lugares de Europa, con el redescubrimiento de la doctrina de la justificación por la fe sola.

Esta edición de la novela es igualmente destacable por la inclusión de numerosas notas a pie de página que ayudan a entender los abundantes términos que jalonan la obra, y que hoy en día resultan más difíciles de entender. Tampoco se puede pasar por alto la cuidada edición que lleva a cabo la editorial Almud de este encomiable trabajo de Mariano Calvo. El papel usado, las ilustraciones, y el tamaño de la letra hacen igualmente de este libro una delicia para cualquier lector.

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