Febrero

Lunes 01 DE FEBRERO DE 2021

El hijo perdido

Introducción Lucas 15:11-32

Si en las dos primeras parábolas los personajes perdidos eran un animal y una moneda, en la tercera es un ser humano joven el que se corrompe y extravía.

 

Exposición

La situación del hijo menor (11-16). La historia que cuenta Jesús, entraba perfectamente en el terreno de lo posible, por tanto, no es una alegoría, sino una parábola. Muestra con claridad cómo se pierde el hombre por el pecado. El padre no es Dios, sino un padre terrenal, pero al mismo tiempo su forma de actuar refleja en algunos aspectos el amor de Dios. El hijo menor de aquella familia reclama lo que le corresponde de la herencia, que según Dt.21:17, era una tercera parte de los bienes ya que el primogénito recibía el doble que el otro hijo en este caso. Podía tomarla por testamento o por donación en vida como sucede aquí. Una vez en posesión del dinero parte a un país lejano para vivir de manera independiente. Pero al vivir perdidamente, el dinero se esfuma y tiene que aceptar una ocupación denigrante para un judío al tener que tratar con animales impuros (Lv. 11:7). Eso le impide practicar su religión y cae en lo más bajo posible ya que no puede comer ni siquiera el pienso de los cerdos.

La recapacitación del hijo menor (17-20). Literalmente, “entrando en sí mismo” expresa arrepentimiento, dándose cuenta que ahora no puede reclamar ningún derecho a su padre y sólo le queda acogerse a su favor y que le haga como uno de sus jornaleros para poder ganarse el sustento. Inmediatamente se puso en marcha.

La acogida del hijo menor y la protesta del mayor (21-32). Cuando todavía estaba lejos, el padre salió a su encuentro y no dejó terminar las palabras del hijo arrepentido, sino que mandó que le trataran dignamente. A semejanza de José (Gn. 41:42) le dio un vestido de fiesta que era una alta distinción; anillo y calzado, el primero indica transmisión de plenos poderes y el segundo que el hijo no puede andar descalzo como un esclavo. Por último, la matanza del becerro expresa la alegría y la acogida solemne a la mesa familiar del hijo que ha vuelto a casa. El hijo mayor cubre de reproches a su padre y niega despectivamente el nombre de hermano al que ha vuelto al hogar. En cambio, el padre le responde afectuosamente llamándole “mi querido hijo” y diciéndole que el que ha regresado al hogar es su hermano.

Aplicación

La parábola es una descripción magnífica de Dios, bueno, indulgente, lleno de misericordia y rebosante de amor. Dios se alegra del regreso del pecador arrepentido como el padre que organiza una fiesta. Pero la parábola es doble, no sólo describe el regreso del hijo menor, sino también la protesta del hijo mayor. Cada parte termina con la misma frase (vv.24, 32). Esto es debido a que la parábola fue dirigida a hombres que se parecían al hermano mayor y se escandalizaban de que Jesús comiera con publicanos y pecadores. Pero así es de grande el amor de Dios tanto para sus hijos perdidos como aquellos que se creían justos. Los muertos resucitan, los perdidos encuentran su hogar, ¡Alegraos todos conmigo! dice Dios.

Reflexión: “Jesús quiere ayudarlos a superar su escándalo ante el evangelio, a reconocer cómo los separa de Dios su falta de amor y su justicia ante sí mismos y a encontrar la gran alegría que trae el evangelio” (Joachim Jeremias).

Por : Pedro Puigvert

Martes 02 DE FEBRERO DE 2021

El mayordomo sagaz (1)

Introducción Lucas, 16:1-8

Meditaremos en esta parábola en dos partes: hoy veremos la descripción de la historia con su aplicación en el v. 8 y mañana el resto de la ampliación de la misma. Se trata de una de las parábolas más difíciles de entender porque tiene más de una lección.

Exposición

La historia contada (1). Jesús cuenta una nueva parábola a sus discípulos. ¿Quiénes son estos discípulos? Con este término no se designa a los apóstoles solamente, ni tampoco a los seguidores de Jesús durante el viaje en que se dirigía a Jerusalén, sino a todos cuantos escuchaban los relatos del Señor que son designados como hijos de luz (8). Por tanto, es una parábola para los creyentes en líneas generales.

Corrupción y destitución del mayordomo (2-8). Jesús describe a un hombre que ejercía de administrador para un rico hacendado. Quizás éste era el propietario de una gran finca en donde había colocado al administrador que hacía y deshacía a su antojo. Como no había un control regular, fue denunciado por derrochar los bienes de su amo, un hecho que estamos acostumbrados a ver a menudo a nuestro alrededor con consecuencias desagradables para todos. Viéndose con la soga al cuello porque su amo lo va a despedir, empieza a reflexionar sobre el modo de actuar sin escrúpulos para asegurarse su futuro (3-4). Así que pone manos a la obra y empieza a condonar deudas añadiendo a la disipación la falsificación de documentos para granjearse la amistad de los deudores de su amo y obtener sus favores cuando esté de patitas en la calle. Si decimos que el punto culminante es el v. 8, estamos ante la lección o moraleja de Jesús siguiente: alabó al administrador corrupto porque había obrado sagazmente. Es decir, lo que Jesús destaca es la conducta sagaz, decidida de este hombre frente a la problemática que se le venía encima. En este caso, el mayordomo debe ser un modelo de sagacidad para los oyentes, pero evidentemente no puede serlo de su conducta porque era inmoral. En otras palabras, Jesús se limita a elogiar la sagacidad de los hijos de este mundo en sus relaciones entre ellos, pero no debe suceder lo mismo entre los hijos de Dios.

Aplicación

Los hijos de la luz debemos usar los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos dándoles una salida útil y buena haciendo el bien a los demás y tendremos recompensa. Los creyentes no deben actuar nunca de manera inmoral como el mayordomo y la sagacidad en el empleo de las riquezas injustas es algo que debemos dejar en manos de la gente del mundo. Las inversiones de algunas iglesias en negocios que no son éticos o de dudosa reputación podrán ser muy sagaces, pero totalmente inmorales.

Reflexión: “Se sabe que es cuestión discutida quien es considerado como kúrios (Señor) en el v. 8. El cambio de sujeto al comienzo del v. 9 parece obligarnos a concluir que se trata del señor de la parábola, pero otras opciones señalan a Jesús” (Joachim Jeremias).

Por : Pedro Puigvert

Miércoles 03 DE FEBRERO DE 2021

El mayordomo sagaz (2)

Introducción Lucas 16:9-18

De la historia de la parábola se desprenden otros aspectos que pertenecen a la lectura de hoy. Éstas se complementan con otras enseñanzas sobre el valor permanente de la ley.

Exposición

Las riquezas injustas o mundanas (9-15). Si el punto culminante de la parábola lo colocamos en el v. 9, entonces tendríamos la siguiente comparación: mientras el administrador infiel perdona las deudas para que los deudores lo reciban en sus casas (4), los discípulos de Jesús deben emplear las riquezas injustas, literalmente mamona de iniquidad, por cuanto Mamón es la personificación idolátrica del dinero, para que los reciban en las moradas eternas. ¿Qué son las riquezas injustas? Si tenemos en cuenta que el administrador es también un modelo negativo, no por su sagacidad con que actuó, sino por el uso del dinero que adquirió de una manera injusta y la forma de asegurar su futuro, podemos hacer la siguiente analogía: el mayordomo de la injusticia se corresponde con el mamón de la injusticia. El primero ha sido injusto disipando la hacienda de su amo y disponiendo de ella para su provecho personal, de la misma manera que muchos hombres hacen injustas las riquezas que Dios les confía. Luego se une otro significado en forma de proverbio antitético: la fidelidad y la infidelidad de las cosas pequeñas, los bienes de la tierra, que capacitan o incapacitan para responsabilidades mayores, los bienes espirituales. Porque si en las cosas de este mundo no sabemos ser fieles, ¿cómo se nos puede confiar lo trascendente o los bienes eternos? Además, es moralmente imposible servir a dos señores como hacía el administrador, no se puede servir al dios Mamón y al verdadero Dios. La reacción de los fariseos es lógica ya que ellos eran amantes del dinero y no estaban dispuestos a abandonar este servicio idolátrico que les excluía del servicio a Dios.

El valor de la ley y los profetas (16-18). Los fariseos pretendían presentarse como justos delante de los hombres, pero a los ojos de Dios eran unos hipócritas. Ellos se tenían por celosos defensores de la ley y los profetas, mientras acusaban a Jesús por predicar el evangelio del reino. Pero de la ley no caerá ni el más insignificante de las virgulillas. Como ejemplo de validez de la ley cita la disposición relativa al divorcio.

Aplicación

Cristo ve en las riquezas injustas una ambición egocéntrica que domina el corazón del hombre y, en consecuencia lo aleja de Dios. Cuando un ser humano posee algo, en realidad ese algo lo posee a él. Debemos ser fieles en las cosas que el Señor nos encarga, ya sea el dinero o las responsabilidades en la iglesia, porque si en las cosas pequeñas no somos fieles, ¿cómo nos podrá confiar cosas mayores? Aquí hay también un toque de atención a hacer las cosas bien hechas. Aun en lo más insignificante debemos cumplir correctamente. No podemos ser chapuzas, sino responsables. Como servidores de Dios no podemos tener el corazón partido, ni servir a dos señores en una especie de doble vida. Tenemos que optar por uno de los dos.

Pensamiento: “Todo aquello que toma el lugar de Dios, está fuera de lugar “(Abe Van der Puy).

Por : Pedro Puigvert

Jueves 04 DE FEBRERO DE 2021

El rico y el mendigo

Introducción Lucas 16:19-31

Las historias de las parábolas siempre entran en el terreno de lo posible, aunque no necesariamente tienen que ser reales, porque su objetivo es ilustrar alguna verdad. Ésta es la única en que Jesús da un nombre a un personaje. El motivo del relato lo tenemos en las advertencias de Jesús a los fariseos que eran avaros (14). Además, el relato ilustra perfectamente la doctrina del estado intermedio.

Exposición

Dos hombres, dos destinos (19-26). El primero es un hombre rico que organizaba banquetes diariamente, vestido de púrpura o manto exterior, mientras que el lino finísimo era la túnica de tela fabricada en Egipto. Su manera de vivir ostentosa entregándose a los goces de los sentidos, siendo insensible a las necesidades de los pobres, denota la catadura moral de este individuo. El segundo era un pobre lisiado que tenía una enfermedad de la piel, llamado Lázaro (Dios ayuda) que mendigaba en la calle ante la puerta de entrada de la mansión del rico. Tenía un deseo insatisfecho: saciarse, si hubiera podido, de los trozos de pan que se utilizaban para mojar en el plato, limpiarse las manos y luego los comensales arrojaban debajo de la mesa. Además los perros callejeros le molestaban lamiendo sus llagas. Pero la muerte llega a ambos y entonces el destino de ellos cambia. Lázaro es llevado al seno de Abraham que es la designación del lugar de honor del banquete celestial a la derecha del padre de familia, Abraham. Es colocado en el primer lugar entre los justos y se invierte la situación de la tierra. Luego muere el rico y es sepultado. Una vez en el Hades, en su condición mortal, pues el NT distingue siempre claramente el estado intermedio entre el Hades (región de los muertos) y la Gehenna definitiva (el infierno), el rico reclama su filiación abrahámica por descendencia y le pide modestamente mitigar lo terrible de su pena, con una sola gota de agua en la lengua. Se reconoce su filiación, Abraham le llama hijo, pero no su valor de salvación. El abismo que los separa expresa la irremediable decisión de Dios.

El ruego del hombre rico (27-31). Sugiere una aparición de Lázaro, parece que resucitando (31), para advertir a su familia que comentan el mismo error que él y no sean condenados a este lugar de suplicio. Pero incluso un milagro de tal magnitud del poder de Dios no impresionaría a sus hermanos, unos hombres que hacen oídos sordos y no obedecen las enseñanzas de la Escrituras

Aplicación

En esta parábola encontramos dos enseñanzas primordiales. La primera tiene por objeto mostrarnos el cambio de situación personal en el más allá que va ligado a nuestra existencia en la tierra. Pero una vez traspasado el umbral de la muerte ya no podemos variar el destino eterno: la condenación para los impíos y la salvación para los justos. En segundo lugar es una clara advertencia a los hombres que se parecen al rico y sus hermanos de que deben atender las enseñanzas de la Palabra de Dios, si no quieren verse en la misma situación que ellos.

Pensamiento: “Jesucristo ha resucitado de los muertos, ha puesto en evidencia las realidades del mundo invisible; y sin embargo ¡cuántos de los que lo saben no son persuadidos! (Louis Bonnet).

Por : Pedro Puigvert

Viernes 05 DE FEBRERO DE 2021

Enseñanzas de Jesús a los discípulos

Introducción Lucas 17:1-10

El Señor se dirige a nuevamente a los discípulos, que como hemos visto más arriba debemos entender el término en su sentido amplio. Las enseñanzas de Jesús en esta porción giran en torno a los tropiezos, el perdón y la fe, y el servicio.

Exposición

Los tropiezos (1-3). Tropiezo es la traducción del vocablo griego skándalon y se refiere especialmente a lo que causa ofensa o a la caída moral de alguien. El castellano escándalo no se corresponde con este significado. La existencia de los tropiezos es inevitable según Jesús porque siempre habrá ocasiones para la caída y el pecado. Es más, hay necesidad de que ocurran (Mt. 18:7). Esta necesidad viene dada por la corrupción del mundo y las tentaciones que incita. Sin embargo, ¡ay del que ocasiona el tropiezo! Más le valdría sufrir una muerte cruel, ser arrojado al mar con una gruesa piedra sin posibilidad de subir a flote, que ser de tropiezo a uno de los que han creído.

El perdón de las ofensas y el poder de la fe (4-6). Evidentemente se trata de una ofensa personal de un hermano al que debemos reprender con amor y si se arrepiente, perdonarlo. El deber de perdonar es un acto de amor verdadero puesto que no tiene límites. Los apóstoles, así designados para diferenciarlos de los discípulos, reaccionan ante las palabras del Señor, que se les antoja imposibles de cumplir, con la petición de que aumente su fe. Jesús les responde mediante el símil del grano de mostaza pues aún si su fe fuera muy pequeña, poniéndola en práctica harían lo que les parece imposible. La potencia de la fe es expresada por la orden dada al sicómoro de trasladarse al mar y cumplirse. Para la fe no hay imposibles.

El deber del servidor (7-10). Esta corta parábola no parece guardar relación con el contexto inmediato, ya que inicia el relato con una suposición, puesto que ninguno de los apóstoles era un hacendado que tuviera siervos. Pero refleja claramente una situación propia de su tiempo. Un siervo cuyo tiempo pertenece por completo a su amo, no hace nada de extraordinario cuando regresa a casa después de las labores del día y debe servirle primero a él antes que preocuparse de sí mismo. Su dueño no le va a agradecer lo que hace porque es su obligación.

Aplicación

¡Cómo tenemos que vigilar nuestra vida para no ser piedra de tropiezo a nuestros hermanos más pequeños! En nuestras relaciones como hermanos todos recibimos ofensas que requieren arrepentimiento del que la comete y perdón del ofendido. Aún si somos ofendidos en siete ocasiones al día, una cifra para exasperar a cualquiera, debemos responder con amor al ofensor siempre que medie el arrepentimiento. Cuando servimos al Señor de corazón, no debemos esperar recompensa porque no hay mérito alguno delante de Dios.

Pensamiento. “Hay una esfera superior a la del derecho, la del amor, en ésta se cumple por el hombre un trabajo de otra naturaleza, el que tiene el carácter de la gozosa y filial abnegación” (Godet).

Por : Pedro Puigvert

Sábado 06 DE FEBRERO DE 2021

La sanidad completa de un leproso

Introducción Lucas 17:11-19

El evangelista narra ahora un nuevo incidente que tuvo lugar mientras Jesús cruzaba entre Samaria y Galilea, en dirección oeste a este hacia el Jordán en el largo viaje a Jerusalén, interrumpido y retardado en varias ocasiones (11).

 

Exposición

El encuentro de Jesús con diez leprosos (12-14). Al ir a entrar en una aldea, un grupo de diez hombres salieron al encuentro de Jesús, pero sin acercarse a él al ser leprosos ya que la ley prohibía todo contacto con la sociedad (Lv.13:46). La lepra era una enfermedad de la piel. La palabra griega “lepra”, en el NT, describe un estado físico y una situación de impureza ritual; no representa la enfermedad conocida el día de hoy como lepra o mal de Hansen; además, se aplica únicamente a enfermedades humanas, no a lo inanimado. El sacerdote era el responsable de diagnosticar la enfermedad, luego de un examen cuidadoso del enfermo y de corroborar la presencia de porciones despigmentadas de la piel. Ellos gritaron para ser oídos por el Señor pidiendo su compasión, es decir, ser sanados. En este suceso, vemos que por un lado Jesús no los dispensa del cumplimiento de la ley, ya que debían presentarse al sacerdote y, por otro, debían confiar plenamente en su palabra en un acto de fe. Todos fueron sanados.

La gratitud del leproso samaritano (15-19). Aunque todos recibieron el mismo beneficio por su fe (obediencia) a la palabra de Jesús, sin embargo, sólo uno de ellos regresó para expresarle su gratitud y dar gloria a Dios por ello, postrándose ante el Señor en adoración. La escena del leproso curado rostro en tierra lleno de gratitud es muy emotiva. Este hombre era samaritano, una etnia despreciada por los judíos que a su enfermedad unía la condición de estar marginado en Israel. Pero ninguno de los otros que eran hijos del pueblo al que pertenecía Jesús regresó a dar gracias a Dios, sólo aquel hombre al que el Señor le dio salvación completa y no sólo sanidad física.

Aplicación

Este relato viene a ilustrar nuestra experiencia de fe en Cristo. Como aquellos diez hombres, nosotros también contrajimos la lepra del pecado y estábamos necesitados de sanidad espiritual. Cuando escuchamos la palabra del Señor que hacía un diagnóstico de nuestra condición tuvimos que responder con fe para ser salvos. ¿Somos realmente agradecidos por haber recibido la limpieza de nuestros pecados? ¿Cómo lo expresamos? Mañana domingo tenemos una magnífica oportunidad de hacerlo cuando adoremos a Dios juntamente con nuestros hermanos.

Reflexión: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre, por medio de él” (Col. 3:17).

Por : Pedro Puigvert

Domingo 07 DE FEBRERO DE 2021

La presencia del reino de Dios

Introducción Lucas 17:20-37

Desconocemos las circunstancias que llevaron a los fariseos a formular a Jesús la pregunta sobre el advenimiento del reino de Dios y el Mesías prometido. Ellos esperaban el restablecimiento del reino de Israel y la liberación del poder romano cuando viniera el Mesías.

Exposición

La dimensión presente del reino (20-21). El acontecimiento de la venida del reino de Dios no se produce espectacularmente de manera que se puede señalar su aparición, sino que está ligada a la presencia del Hijo del Hombre que ha venido en humillación para hacerse presente en medio de su pueblo. Aunque la expresión “entre” se puede traducir por “dentro”, es preferible aquélla porque al dirigirse Jesús a los fariseos no podía decirles que el reino estaba en ellos. El reino se ha hecho presente por medio de la predicación y la acción de Jesús y sus discípulos.

La dimensión futura del reino (22-25). Jesús se dirige a los discípulos para señalar que el reino estaba ahora en sus humildes comienzos pero un día se manifestaría visiblemente con esplendor y sin aviso previo como el relámpago que rasga el cielo. Antes que llegue este día, el Hijo del Hombre tiene que pasar por el padecimiento, una referencia a su pasión y muerte y en la cruz.

La consumación del reino en la manifestación del Hijo del Hombre (26-37). Empieza mencionando los ejemplos de juicios divinos realizados a lo largo de la historia, como el diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra comparándolos con su regreso inesperado que será semejante a lo que sucedió en los tiempos antiguos. Así como en los juicios mencionados los justos fueron librados y los pecadores dejados, sucederá también en la manifestación del Hijo del Hombre. Impresionados por la descripción los discípulos preguntan: “¿Dónde Señor?” y Jesús responde con una frase proverbial que significa: “allí donde esté el cadáver allí se juntarán los buitres”.

Aplicación:

El reino de Dios ha venido humildemente a este mundo con Cristo. Solamente aquellos que hemos creído en él constatamos su realidad en cada una de nuestras vidas. A nosotros nos corresponde manifestar dicha realidad en el mundo que vive de espaldas a Dios mediante la proclamación del evangelio del reino y el testimonio de una vida regenerada como signo de su presencia en la sociedad. Pero un día, cuando Cristo regrese habrá una manifestación gloriosa de este reino con el Señor como centro del acontecimiento en que el mundo será juzgado con justicia.

Reflexión. “El reino es inmanente y trascendente. En su aspecto futuro irrumpe en la historia sin advertencia…… en su aspecto presente, el reino es el ejercicio de la soberanía de Dios sobre su creación, y especialmente sobre los que de buen grado aceptan su voluntad” (Emilio A. Núñez).

Por : Pedro Puigvert

Lunes 08 DE FEBRERO DE 2021

La perseverancia en la oración

Introducción Lucas 18:1-8

Jesús relata una nueva parábola que está relacionada con el discurso profético que le precede. Los cristianos estamos en un mundo que vive al margen de Dios e indiferente ante el juicio que ha de venir. Por eso necesitamos perseverar en la oración (1).

Exposición

La viuda y el juez injusto (2-5). La calificación de juez injusto (6), juntamente con que no tenía consideración por nadie no importándole lo que podían decir de él, nos da la medida del talante moral de este hombre. La viuda era una mujer desprotegida, no necesariamente anciana, porque como las mujeres se casaban jóvenes podían quedarse viudas tempranamente. En su situación necesitaba que se le hiciera justicia, probablemente por una cuestión de dinero, una deuda o parte de una herencia, puesto que presenta su demanda ante un solo juez y no delante de un tribunal. Era pobre y desamparada y no podía enfrentarse a su adversario que quizás había comprado al juez. Ella sólo tenía un arma, la constancia en pedir justicia y que se atendiera a su demanda. Finalmente el juez cede para que la viuda no le fastidie o le ataque los nervios.

Los escogidos y el juez justo (6-8). El contraste es evidente: Dios no es como aquel juez, él es un Dios justo que está dispuesto a hacer justicia a sus escogidos sin demorarse cuando éstos claman a él día y noche. Literalmente en forma de pregunta: ¿Y Dios no debiera apresurarse en ayuda de sus elegidos que de día y de noche a él claman? Él tiene paciencia con ellos. Percibimos aquí tanto la perseverancia en oración del creyente como la bondad de Dios en atender sus demandas. Se cierra la porción con una frase que aparentemente no tiene que ver con la parábola, pero sí con el regreso de Cristo, un tiempo que ya se ha iniciado y antes de que llegue su consumación los discípulos pasarán por pruebas, pero Dios es su auxilio. Lo que debe preocuparles es si Cristo hallará fe en la tierra cuando regrese.

Aplicación

La importancia de la perseverancia en la oración está fuera de toda duda. Sin embargo, si contemplamos nuestra vida y el lugar que las reuniones de oración ocupan en nuestras congregaciones nos damos cuenta que estamos fallando en esto. Estamos andando más por vista que por fe, una tendencia que hay que cambiar.

Reflexión “En el comienzo de Dios ya está incluido el final. Todas las dudas sobre su misión, todas las burlas, toda la poca fe, toda la impaciencia no puede disminuir la certeza de Jesús: de la nada, a pesar de todos los fracasos, sin cesar, lleva Dios sus comienzos a la consumación” (Joachim Jeremias).

Por : Pedro Puigvert

Martes 09 DE FEBRERO DE 2021

El fariseo y el publicano

Introducción Lucas 18:9-17

Esta nueva parábola no guarda relación con la anterior, ya que fue dirigida a unos que se creían justos y ponían la confianza en sí mismos en lugar de en Dios y miraban con desprecio a los demás (9). Trata sobre las actitudes de dos hombres en oración.

Exposición

La actitud del fariseo (10-12). Este hombre sube al templo, indicación que señala que el edificio está en una elevación rodeada de valles por el oste, el sur y el este. Se dirige al lugar sagrado a la hora de la oración, es decir, a las tres de la tarde (Hch. 3:1). Allí, puesto en pie de manera muy visible eleva una oración no audible, aunque ésta no llega a Dios, a quien supuestamente se dirigía, ya que en sus pensamientos se complacía en sí mismo. En su satisfacción personal, no se medía con la ley de Dios, sino con los demás hombres dejando para el final al publicano con total desprecio. En realidad no pide nada, se limita a presentar sus buenas obras como expresión de su propia justicia.

La actitud del publicano (13-14). En cambio, el recaudador de impuestos tiene una actitud totalmente opuesta al colocarse humildemente a cierta distancia del otro, también de pie, sin ni siquiera alzar la vista, sino que se golpeaba el pecho confesando su pecado con mucho dolor. Pide la propiciación divina apelando a la misericordia de Dios. La conclusión es que el publicano fue justificado, es decir, marchó con la convicción de que había sido perdonado, mientras el fariseo es como si no hubiese orado.

Recibir el reino como un niño (15-17). Las enseñanzas de Jesús eran tan bien recibidas que los padres le llevaban a sus hijos para los bendijera como una extensión de la bendición que ellos habían recibido al escuchar al Señor. Pero los discípulos querían evitarlo, ganándose la reprensión de Jesús, quien aprovechó el hecho para darles una lección espiritual.

Aplicación

Nosotros sabemos que no podemos presentarnos ante Dios como el fariseo, amparándonos en nuestra propia justicia, sino confiando únicamente en la justicia de Cristo. Tampoco debemos despreciar a los demás creyéndonos mejores que ellos. Aunque somos salvos seguimos siendo pecadores y siempre hay que confesar nuestros pecados con la seguridad que el Señor nos perdona porque la sangre de Cristo nos limpia de nuestros pecados.

Reflexión “Vemos por este pasaje que la gran verdad de la justificación del pecador sin las obras de la ley no era exclusivamente propia del apóstol Pablo. Jesús la revela claramente aquí; más aún, era conocida de los fieles del AT” (Louis Bonnet).

Por : Pedro Puigvert

Miércoles 10 DE FEBRERO DE 2021

El peligro de las riquezas

Introducción Lucas 18:18-30

Un principal, probablemente un dirigente de la sinagoga, joven según los otros evangelistas y rico, se dirigió a Jesús con una pregunta muy seria, pero mal planteada: “¿Qué he de hacer para poseer la vida eterna?”. Quiere informarse, por si no ha realizado algo, ofuscado por su propia justicia (18).

Exposición

La conversación de Jesús con el joven rico (19-24). El adjetivo “bueno” después de Maestro, aparece sólo en Marcos y Lucas, porque en Mateo la conversación es esta: “Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para tener la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Bueno solamente hay uno”. En cuanto a lo que debía hacer, ahí estaban los mandamientos de la ley de Dios para guardar, mencionándole algunos que pertenecen a la segunda tabla de la ley que se relacionan con el prójimo. Él los conocía bien, pero deseaba hacer algo extraordinario para obtener la vida eterna. Por eso Jesús, agrega el gran mandamiento del amor que incidía en el lugar en que el joven había puesto su corazón: las riquezas. Había guardado externamente aquellos mandamientos, pero fallaba en su amor al prójimo. Así que debía renunciar a sus posesiones y seguir a Jesús que es la heredad más preciada. El joven se marchó triste porque era muy rico.

La confianza en las riquezas obstaculiza la salvación (25-30). Jesús expresa la dificultad elevándola a imposibilidad de salvarse de aquellos que confían en las riquezas. Usa la figura hiperbólica de una aguja por cuyo ojo no cabe un camello. Lucas, como médico designa la aguja que usaban los cirujanos de la época. Los discípulos reaccionan pensando en sí mismos. La respuesta de Jesús señala que la salvación es algo imposible para los hombres pues se trata de un don de Dios que no se puede ganar por las obras de la ley. Pedro hace una reflexión que denota su preocupación, porque ellos lo han dejado todo para seguir a Jesús. El Señor confirma que serán recompensados no sólo en esta vida, sino también en la consumación del reino.

Aplicación

Las Escrituras enseñan claramente que la salvación es una gracia divina que por su carácter no se puede adquirir mediante buenas obras o por el cumplimiento, por otro lado imposible, de la ley de Dios. Ésta nos hace ver nuestra debilidad para echarnos en los brazos del Salvador. El seguimiento de Jesús tiene un coste que debemos pagar. Las riquezas en sí mismas no son un problema si las usamos para la gloria de Dios, pero pueden ser un impedimento si hemos puesto nuestro corazón en ellas.

Reflexión: “La evangelización debe tomar al pecador y medirlo por la ley perfecta de Dios para que pueda ver sus deficiencias. Una evangelización que trata sólo de las necesidades humanas, los sentimientos humanos, los problemas humanos, carece de verdadero equilibrio” (John F. MacArthur).

Por : Pedro Puigvert

Jueves 11 DE FEBRERO DE 2021

Rumbo a Jerusalén

Introducción Lucas 18:31-43

En la etapa final de su recorrido hacia Jerusalén, tiene lugar lo que hemos leído en el texto de hoy; Jesús anuncia por tercera vez a sus discípulos sus padecimientos y muerte, luego un ciego recibe la vista cerca de Jericó.

Exposición

Jesús anuncia su muerte (31-34). Eso sucede por tercera vez (9:22,44). A medida que se acercaba el tiempo, más explícitos son los detalles del anuncio si los completamos con los pasajes paralelos: los autores de sus padecimientos, su condena a muerte, la doble traición de que será objeto, las torturas, la cruz. La película de los hechos que todavía no han ocurrido, pasa delante de sus ojos; en un sentido la pasión ya ha comenzado. Pero la muerte no termina en la tumba, ya que se levantará victorioso de ella en una resurrección que marcará el principio de unos nuevos tiempos. Todo esto sucederá en cumplimiento de lo escrito por los profetas, lo que da carta de naturaleza especial a las Escrituras del AT. Sin embargo, los discípulos no entendían nada de esto porque ellos tenían un concepto erróneo del Mesías y no cabía en su mente que tuviera que padecer y morir. De ahí que cuando Jesús resucitó, recordaron que les había enseñado estas cosas.

La sanidad del ciego de Jericó (35-43). Mientras aquí y en Marcos es un ciego el que la comitiva de Jesús encuentra a la entrada de Jericó, en el relato de Mateo son dos los ciegos. Se han hecho varios intentos de conciliar esta divergencia. Quizás, como uno de ellos era muy conocido, de nombre Bartimeo según Marcos, se ha sugerido que esos dos evangelistas mencionan sólo a uno de los dos. Ésta podría ser una explicación, pero es mejor reconocer que no tenemos suficientes datos para saber el motivo de la divergencia. De todos modos, lo importante es el hecho de la sanidad en sí y el conocimiento que el ciego tenía de Jesús al llamarle Hijo de David, porque reconocía en él al Mesías prometido. Aun con la reprensión de los que iban delante para que se callara, redobló sus fuerzas para pedir compasión al Señor. Jesús se detuvo preguntándole que quería y su respuesta no se hizo esperar: recobrar la vista. En respuesta a su fe fue sanado de manera inmediata. La doble observación de que el ciego glorificaba a Dios y que los que lo vieron daban alabanza es exclusiva de Lucas.

Aplicación

El anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, constituye el núcleo central de la fe cristiana en dos sentidos: por un lado es la base de nuestra fe ya que por la obra de Cristo tenemos la salvación, pero por otro porque es el mensaje que la Iglesia debe proclamar hasta que Cristo vuelva. Podemos identificarnos con el ciego sanado trazando un paralelo con nosotros en el plano espiritual: éramos ciegos y ahora vemos. El resultado es que también debemos glorificar a Dios en todo lo que hacemos y decimos.

Reflexión: “Los evangelios no nos presentan la resurrección de Jesús como lo hubieran hecho los apologistas, con argumentos bien organizados para demostrar cada elemento principal de la misma, sino más bien como una intrusión molesta que nadie esperaba, menos que nadie los timoratos discípulos de Jesús” (Philip Yancey).

Por : Pedro Puigvert

Viernes 12 DE FEBRERO DE 2021

Buscar y salvar al perdido

Introducción Lucas, 19:1-10

Si a la entrada de Jericó, Jesús había abierto los ojos a un hombre ciego, a su paso por la ciudad abrió el cofre inagotable de su gracia para darle la salvación al jefe de los recaudadores de impuestos de la ciudad llamado Zaqueo. Éste, era un hombre rico, pequeño de estatura, lo que le dificultaba poder ver a Jesús según su deseo (1-3).

Exposición

El interés de Jesús por el pecador (4-6). Podemos imaginar la comitiva que atravesaba la ciudad con Jesús rodeado por la gente que impedía verle adecuadamente. La carrera que hizo Zaqueo para adelantar la comitiva y buscar un lugar apropiado desde el que pudiera ver a Jesús cuando pasara por delante de él, no estaba motivada por la vana curiosidad de un fan que busca el autógrafo de una estrella mediática, sino por el deseo de conocerle, ya que había oído hablar de él y con que amor y misericordia trataba a los hombres como él despreciados por el pueblo. El árbol al que se subió era un sicómoro, un árbol fuerte de 10 a 13 metros de altura, con tronco corto, ramas que se extienden ampliamente y hojas perennes. Todavía pueden verse algunos en ciudades palestinas. Este árbol no debe confundirse con el sicómoro europeo. Zaqueo quería ver a Jesús, pero fue el Señor el que le vio y le llamó por este conocimiento que tenía del hombre (Jn. 2:25). Le habló de la necesidad de morar en su casa que es como anticipar que deseaba morar en su corazón y mantener comunión con él después de salvarle.

La respuesta de fe del pecador (7-10). Es comprensible el gozo que sintió Zaqueo, pues no sólo pudo ver a Jesús sino que tuvo el privilegio de recibirlo en su casa. ¿Quiénes eran “todos” los que murmuraban? Seguramente se refiere a la multitud que acompañaba a Jesús y participaba del espíritu farisaico. En un momento no especificado, Zaqueo puesto en pie le formula al Señor su deseo de disponer de sus bienes a favor de los pobres y de restituir lo que ha defraudado. Los verbos están en presente, lo que se puede entender como que ya había habido arrepentimiento en su vida puesto en práctica, pero también puede indicar firmeza de una resolución que todavía no ha efectuado. De una manera o de otra, expresa el fruto de su conversión al Señor. El testimonio de Jesús corrobora que la salvación había llegado con él en casa de Zaqueo.

Aplicación

El interés por conocer a Jesús puede venir dado de muchas maneras, pero la iniciativa del llamamiento es siempre por la voluntad de Dios que nos dirige su palabra. A esta interpelación debemos responder con fe como un don gratuito por el que nos apropiamos la gracia salvadora del Señor. Una vez hemos sido salvos debemos manifestar esta realidad mediante las obras de amor que son el fruto y signo evidente de una nueva vida implantada por el Espíritu de Dios en nuestros corazones. Al mismo tiempo mantendremos una viva comunión con nuestro Señor y Salvador.

Pensamiento: “La decencia no habría permitido a un hombre considerado por su posición subir a un árbol, pero la fe ha vencido” (Johann Albrecht Bengel).

Por : Pedro Puigvert

Sábado 13 DE FEBRERO DE 2021

La fidelidad en el servicio

Introducción Lucas 19: 11-27

Esta parábola fue dirigida a los que estaban presentes, seguramente al salir de la casa de Zaqueo y acompañaban a Jesús a Jerusalén. Muchos esperaban que el reino de Dios se manifestara de manera inmediata, según la idea equivocada que tenían, de la que participaban también los discípulos, para hacerles ver que la demora sería larga (11).

Exposición

La base del servicio (12-14). La historia del noble que se marcha a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar, seguida de la embajada de súbditos que no querían admitirlo como soberano, puede haberse inspirado en el hecho histórico de Arquelao que en el año 4 a. C. partió hacia Roma para hacer confirmar su dominio sobre Judea y que al mismo tiempo una delegación de judíos viajó a la capital del imperio para impedir su nombramiento. Cuando regresó Arquelao de manera insospechada se vengó de sus enemigos. Al marchar el noble entregó a cada uno de sus diez siervos una mina equivalente a cien denarios, una cantidad respetable que correspondía a tres meses de trabajo de un jornalero. El propósito era que negociasen con este capital y diera un rendimiento económico.

La recompensa del servicio (15-19). Cuando regresó el noble después de ser coronado rey, llamó a sus siervos para pedirles cuentas del dinero que les había dado y conocer el rendimiento que habían obtenido al negociar con él. El primer siervo había multiplicado por diez el dinero recibido y como recompensa el noble le entrega diez ciudades. El segundo había producido cinco veces y se le remunera con cinco ciudades.

El juicio al siervo negligente (20-27). El acento recae ahora sobre el tercer siervo que alega como excusa en su defensa que había conservado improductivo su dinero por una prudencia miedosa, ya que conoce la severidad de su señor y ha temido que éste, en un fracaso de la operación comercial se encolerice por la pérdida de su dinero. Este siervo había actuado de manera irresponsable y como castigo el amo le quita lo que le había dado para entregárselo al que había negociado mejor.

Aplicación

Si el simbolismo de los números es pertinente, los diez siervos indican que a todos los hijos de Dios se nos ha dado lo mismo para que sirvamos al Señor. Debemos ser fieles con lo que hemos recibido y producir frutos para la gloria de Dios. Esta parábola se diferencia de la de los talentos porque éstos son dados de manera distinta a cada uno, mientras en la de las minas a todos por igual. Cuando regrese el Señor, se nos pedirá cuentas del modo que hemos empleado los recursos que nos ha entregado. Al que haya servido con diligencia se le dará más y al perezoso se le quitará lo que tenía.

Reflexión: “La iglesia primitiva interpreta las cinco parábolas escatológicas cristológicamente y como palabras a la comunidad, a la cual se amonesta para que no sea negligente porque la parusía tarda en venir” (Joachim Jeremias).

Por : Pedro Puigvert

Domingo 14 DE FEBRERO DE 2021

Sed por la presencia de Dios

Introducción  Salmo 63

El título del Salmo lo ubica en el tiempo cuando David vivió en el desierto (1 S. 23:14; 24:2). No nos extraña, por tanto, que se trate de una oración por ayuda pues el salmista viene a Dios desde un mundo peligroso, donde existen personas que buscan su vida (v. 9). Lo peor ha sido sufrir la ausencia de Dios, que se asemeja a la sed del alma; una necesidad de la presencia de Dios sin la cual el alma no puede vivir.

La figura de la sed habla de la demanda interna de la sed insaciable. La falta de agua hace que se sienta como un deseo desesperado. Dios creó al alma humana para corresponder a Dios, y de la misma forma que el cuerpo no puede vivir sin agua, así el alma no puede sobrevivir sin Dios. La sed es lo contrario de estar satisfecho. Se sacia esta sed al encontrar la presencia de Dios, un Dios de “poder y gloria” porque está decisivamente presente y activo en el mundo. Esta contemplación y encuentro con Dios sí que satisface la necesidad del hombre piadoso, pues la grosura que pertenece al Señor (Lv. 3:16) es compartida con el adorador (v. 5). En la iglesia de los primeros siglos este era un salmo de la mañana para introducir el canto de los Salmos en el culto dominical. Habla de la sed de Dios y de saciar esa sed por la presencia de Dios en el santuario, y la respuesta de adoración como la expresión de la vida misma. Con todo, tampoco se ha de olvidar la meditación personal (v. 6), sin la cual la presentación delante de Dios será en vano.

Cuando el salmista dice “de madrugada te buscaré” (v. 1) está diciendo que para él lo primero a lo atender es Dios, nada tiene tanta prioridad como la comunión con él. La figura de la sed en tierra seca es un símil apropiado parala intimidad de la que se disfruta, una intimidad con el Amado que rivaliza con el amor entre hombre y mujer. La “misericordia” de Dios es conocida en la preservación de la vida de aquellos que la invocan como “mi Dios” (vv. 3.-7). Este amor fiel divino invita a contemplar a Dios solo.

Es absolutamente deseable esta oración que trasciende la necesidad del alma para mirar solo a Dios; puro adoración pues el salmista que ora se olvida de sí mismo.

Lunes 15 DE FEBRERO DE 2021

Dios es el único refugio

Introducción  Salmo 62

Este Salmo comparte con el anterior y el que sigue cierto número de palabras y figuras. El propósito del Salmo es animar a la congregación a poner la confianza solamente en el Dios vivo, aún más en tiempos de crisis. El salmista no está escribiendo un ensayo sobre el tema sino parte de su experiencia, y la imaginería que usa subraya la protección divina, asociada el santuario que servía de asilo a los que se refugiaban en él para salvar la vida.

Los siete primeros versos repiten una especie de refrán (1-2,5-7) y rosean la queja contra los enemigos (v. 3,4), lo que explica con precisión la oración de confianza. Hay un cambio leve, pero significativo, al comparar las dos versiones del refrán: la “salvación” de Dios llegará (v. 1), pero mientras tanto viene de Dios “la esperanza” (v. 5) con la que esperar dicha salvación. Los enemigos son de aquellos que hacen “leña del árbol caído”, que buscan la destrucción total del hombre piadoso. La “eminencia” del salmista se compara con la hipocresía y falsedad de los enemigos; los lectores pueden hacerse una idea cabal de la catadura de personas que oponen su mentira a la confianza en el Dios de salvación.

La segunda parte (v. 8-12) se dirige a los creyentes (v. 8) con instrucción de sabiduría, de la cual nos dan indicios versos 9,11. Hemos de destacar el paralelo entre “poder” (v. 11) y “misericordia” o amor fiel (v. 12), cosas que vienen de Dios. Si preguntamos de dónde viene el refugio, la respuesta es del “amor fiel”, lo cual es una noticia nefasta para los malos (12b).

Puede haber varias formas de explicar el concepto de “confianza”, pero el Salmo nos sugiere la pregunta ¿en qué o en quién ponemos nuestra confianza? Porque se descartan otras confianzas (v. 9,10). La confianza en Dios no puede ni dividirse ni suplantarse con cosas pasajeras (Mt. 6:24). La confianza radical en Dios es la opción por la prioridad del Reino (Mt. 6:33), el énfasis en las cosas eternas y la santidad en el estilo de vida. La eminencia en la vida choca con la falsedad, hipocresía y falta de temor a Dios. Cuando se busca salvación en Dios sobre la confianza en riquezas, posición, engaño y opresión.

La confianza descarta los métodos del mundo y hace al creyente acudir a Yahweh en oración y ordenar su vida en santidad. Espero en la misericordia.

Martes 16 DE FEBRERO DE 2021

El piadoso ante la gran prueba

Introducción  Salmo 4

La ocasión del Salmo podría ser la rebelión de Absalom y la huida de David hasta Mahanaim, un lugar con significado histórico en la ida de Jacob. Si David lo escribió en la tarde de su llegada allí, resulta asombrosa la confianza del monarca: “En paz me acostaré y así también dormiré, porque solo tú, Yahweh, me haces habitar seguro” (v. 8).

La primera cosa que destacar es el recurso a la oración (v. 1). Antes de la petición “ten piedad de mí, escucha mi oración”, destaca dos cosas en Dios: su justicia, que es su mismo carácter; y es por esos principios justos por los que administra su gobierno, y es el vindicador capaz de defender la cusa del justo. Su bondad: “en la angustia me has aliviado”, que alude a innumerables experiencias en su azaroso pasado, que son un acicate para pedir ahora con plena confianza.

La segunda cosa, es el reproche a los que mancillan su honor (v. 2-5). Estos son gentes poderosas, pero tienen que entender que Dios está a favor del piadoso por lo que la causa de ellos está perdida de antemano; y los llama a reflexionar y a arrepentirse.

En tercer lugar, da testimonio de su piedad (v. 7,8). Frente a la pregunta por el “bien” está la respuesta en la presencia y gracia de Dios; buscar la reconciliación y la comunión con él. La confianza en Dios produce más gozo que contar con todas las provisiones del campo, y da seguridad en medio de un estrés que quitaría el sueño a cualquiera.

Hemos de resaltar la madurez espiritual del salmista. En una situación de tanto peligro, lejos de pensar en sí mismo, piensa en Dios y en otros. Conoce a Dios, teológicamente y por experiencias de liberación, y sabe cómo poner toda su ansiedad sobre él y dejar la carga hasta el punto de rebosar de gozo y descansar con seguridad. Su sensatez piadosa es muy clara; llama a los rebeldes a considerar sus caminos y a desistir con una verdadera humillación de corazón, a encontrase con la presencia y misericordia de Dios.

Resulta estimulante ver cómo David habla de alegría en el corazón (v. 7) cuando había sido despojado de su reino, de las comodidades del palacio y dependía de sus allegados para su sustento (Hab. 3:17; 2 Co. 12:10). Es el mismo David que había dicho: “Yahweh es la porción de mi herencia y de mi copa …” (Sal. 16:5).

Miércoles 17 DE FEBRERO DE 2021

La adorable majestad de Dios

Introducción  Salmo 8

La promesa de alabanza (7:17) se cumple ahora. En este caso no se hace un llamamiento a la comunidad para alabar, sino que en el comienzo y final del Salmo hay una súbita exclamación de alabanza. Este es el primer himno de alabanza en los Salmos y sigue a los lamentos de salmos anteriores (3-7). El sufrimiento no disminuye el lugar central y el llamamiento a cuidar de la creación por parte del hombre. Vemos a Cristo coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte” (He. 2:9).

El salmo cierra el círculo con la afirmación, con palabras repetidas de la majestad de Dios al principio y al final, pero el cuerpo del salmo explica por qué su nombre es grandioso en toda la tierra. La palabra “todo” (6) nos lleva al tema central: el lugar del hombre (varón y hembra) en toda la creación de Dios. El dominio humano es un don del Creador y dicho dominio va unido a la alabanza en los bordes del salmo. La vida no es solo alabanza, pero el uso de la autoridad recibida por el hombre cuando falta la alabanza a su Hacedor es nefasto para la creación. Hay límites que el hombre actual no siempre respeta, porque no todo lo que se puede hacer debe ser hecho en la creación. La sujeción al Creador pone al hombre en el lugar que le corresponde sobre la creación y para administrar su dominio adecuadamente. Job 7:17 cita la frase céntrica del salmo, “¿qué es el hombre?” con matices negativos para luego corregirlo al final de su experiencia.

Este salmo reúne teología (Dios), antropología (el hombre) y ecología (la creación), pero todo gira alrededor de Dios. Se exalta el nombre de Dios, de hecho, el salmo comienza con la palabra Yahweh, a quien se reconoce como “Señor nuestro”. El nombre se refiere a la persona y carácter del que lo lleva. Yahweh es la majestad o gloria de la creación. Y esto implica su reinado por ser el Creador, al que hay que celebrar: “Alaben tu nombre grande y temible: Él es santo” (Sal. 99:3); es “el Señor, al Altísimo sobre toda la tierra” (Sal. 97:9). El hombre frágil y sacado de la tierra está llamado a adorar / servir.

“Pero ahora no vemos todas las cosas sujetas a él. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, es decir, a Jesús coronado de gloria a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos” (He. 2:9).

Jueves 18 DE FEBRERO DE 2021

La palabra de Dios y la respuesta de fe

Introducción  Salmo 33

Tras recibir el perdón es adecuado alabar (Sal. 32:11). Nuestro salmo recoge la invitación anterior y se regocija, con canto e instrumentos, en el carácter y acciones de Dios. La alabanza siempre rebosa gratitud y sirve para cultivar la dependencia propia de los piadosos.

Hay dos características de la alabanza. El llamamiento a la comunidad para que hagan lo que es propio de los “justos” (v. 1-3), y las razones que fundamentan tal llamamiento (v. 4-5), es decir, la poderosa palabra de Yahweh y su carácter que destaca por fidelidad, justicia, derecho y misericordia. El tema del Soberano poderoso (4) que realiza sus propósitos por su palabra, se va desarrollando a continuación. Leemos sobre su soberanía en la creación (v. 6-7); en la historia (v. 8-9); sobre todas las naciones (v. 10-11), tema destacado en otros salmos, y especialmente sobre Israel (v. 12) un pueblo “bienaventurado” porque tiene a este Dios como Señor. Esta imagen de su gobierno real (v. 13-15) se refuerza con la visión del trono (v. 14), desde donde este Rey vigila a toda la creación, un tema que reaparece con la mención de los “ojos” de Yahweh (v. 18); él observa a “todos los habitantes de la tierra” y conoce el corazón y acciones de ellos (v. 14-15). Especialmente mira a los que le temen (v. 8,18) y esperan en su misericordia. La soberanía de Yahweh hace de él el único que puede salvar (v. 16-17), lo que deja al hombre privado de su autonomía de Dios y abocado a confiar únicamente en el Señor.

El salmo comienza con alabanza y acaba con confianza (v. 20-22). La misma palabra para confianza la encontramos en el episodio del asedio y desafío asirio en tiempos de Ezequías (2 R. 18:20, 21,24). Finalmente, la liberación de Jerusalén por parte del Señor supuso la vindicación de la confianza en Yahweh. Pero, obviamente, la confianza es más que mera tranquilidad ante la prueba, porque supone resistencia, oración y actitudes valientes por causa de la fe. Esta es la confianza que honra a Dios.

El gobierno de Dios reclama la respuesta de su pueblo: temor (v. 18), espera (v. 18,20,22) y confianza (v. 21). La palara soberana de Dios evoca la respuesta de fe. “La fe en el fondo no es otra cosa que alabanza al Creador” (G. Ebeling).

Viernes 19 DE FEBRERO DE 2021

El interés por el buen gobierno

Introducción  Salmo 101

Este es uno de los “salmos reales”, y es el rey mismo quien pone las normas de un buen gobierno. Hablando en primera persona indica su resolución a reflejar la voluntad y el propósito de Dios. Con todo, la pregunta “¿cuándo vendrás Señor, a mí?” (v. 2 LBLA), nos dirige – al menos eso parece – a la esperanza de un futuro mejor.

La mención al “canto” de misericordia y justicia (v. 1) parece indicar el compromiso público de reflejar lo que es propio del gobierno de Yahweh. Pero esto no se hace por simple impulso – por bueno que fuese – sino estudiando (v. 2) las cosas negativas y positivas que sustancian su gobierno. Menciona cosas que son aplicables a cada miembro del pueblo de Dios (v. 3-5), aunque esto es más exigible al rey. En el lado positivo (v. 6) la intención es tener aliados piadosos, cuidar del buen orden de la sociedad para evitar las seducciones, corrupciones y distorsiones del poder. Si lo que hemos dicho en la introducción es acertado, entonces más que resoluciones tenemos una petición urgente a Dios para que establezca un óptimo orden social. Esto ocurriría si él viniese visiblemente para establecerlo. Las cosas que ha expuesto el salmista quedan cortas en la práctica ideal del gobierno, así que, sirven de motivación para que dios intervenga a favor del rey. Aún los reyes más bienintencionados saben de las carencias, de su lugar subordinado ante el Señor, y de la aspiración siempre pendiente de la perfección del gobierno divino.

La esperanza es un tema siempre candente para el creyente. Mucho se ha hablado de la “escatología realizada”, pero en la práctica ocurre cuando estamos satisfechos con el orden y comportamiento de la sociedad. ¡Cómo si no quedara pendiente algo mejor para el futuro! Cuando nos reunimos en la Cena del Señor repetimos las palabras “… hasta que el Señor venga” y, con estas u otras palabras, oramos “venga tu reino”. Las resoluciones piadosas y los comportamientos virtuosos siempre están en su lugar, pero la perfección espera a la venida de Cristo, y la santidad es la mejor manera de esperarlo.

Cuando oramos por, o deseamos la venida de Cristo siempre tenemos que estar seguros de estamos preparados para esta venida (Tit. 2:12-14; Lc. 12:35-43).

Sábado 20 DE FEBRERO DE 2021

Una oración por ayuda

Introducción Salmo 70

Este salmo es una repetición del final del salmo 40, aunque allí culmina un salmo de acción de gracias, mientras que ahora es una oración por ayuda. Es también una especie de introducción al salmo que sigue, con el que tiene coincidencias verbales y temáticas. En base a los detalles del salmo no es posible determinar el tipo de crisis que contempla el salmista, pero él siente la necesidad de ayuda inmediata (v. 1,5), pues sirve a Dios. Es un salmo para recordar, seguramente referido a la confianza en que Dios recordará su pacto y obrará en consecuencia dando liberación.

Este salmo tiene dos partes. La primera se ocupa de los enemigos (1-3), mientras en la segunda se centra en el propio salmista (4-6). Hay urgencia en la oración pues acaba como comienza pidiendo que Dios se apresure. La razón son los enemigos, elementos típicos en contextos de petición. El salmista siente que buscan su vida y que el deseo de ellos es hacerle daño, y su oración es que Dios intervenga haciendo que todo lo que están tramando se vuelva contra ellos. La ferviente oración. La ferviente oración es todo lo que el salmista tiene, pero la acción de salvación de parte de Dios hace la diferencia entre la vida y la muerte. Dios no puede tratar igual a los que buscan hacer mal que a los que buscan a Yahweh, por eso el deprimido reconoce su dependencia de la ayuda divina, y adelante el regocijo y la alabanza que resultará a causa de la experiencia de liberación que pronto llegará (4-5).

Ante situaciones de conflicto con enemigos del Señor lo mejor es cimentar la oración en ciertos presupuestos. Si el propósito del salmo, según el encabezamiento, es que Dios recuerde su pacto, es porque se afirma que el creyente pertenece al pueblo escogido de Yahweh, y puede esperar que dios acuda a librar a los piadosos que están oprimidos por los enemigos de Dios, y que no va a permitir que sean destruidos los que son fieles al pacto. Por tanto, la oración está en su lugar pues forma parte de la relación con el Señor que es propia de los creyentes, así como con las promesas divinas de escuchar la petición del justo.

El cristiano goza de una nueva relación con Dios, lo que supone diálogo con nuestro Padre celestial. Dios está encantado con que le llevemos nuestras cargas.

Domingo 21 DE FEBRERO DE 2021

La victoria es del Señor

Introducción Salmo 60

En el cierre del salmo tenemos las palabras “(Dios) … hollará a nuestros enemigos” (v. 12). El tema es la necesidad del apoyo divino en los conflictos. Aunque pueda aplicarse a situaciones de emergencia generalmente, de forma concreta se refiere a las campañas militares de David y Joab, cuyo resumen es “y Yahweh daba la victoria a David por dondequiera que iba” (2 S. 8:14).

Es interesante que el salmo no discute ninguna estrategia militar, pues las características de la oración son la inmensa necesidad y la profunda confianza en Yahweh, el único que puede salvar. (33:16-17). En el oráculo de respuesta (v. 6-8) el Señor dice cosas decisivas: a) Es dueño de la tierra y la gobierna conforme a su voluntad (v. 6b-7ª); ninguna nación puede pretender lo que le pertenece a él (ver la inscripción del salmo), tampoco nadie puede desafía su gobierno, b) Su gobierno está íntimamente ligado a su pueblo escogido (v. 7b). Se hace un contraste entre los enemigos devaluados por Yahweh (v. 8), y aquellos a los que el salmista denomina “tus amados” (v. 5). En suma, no está en peligro ni la especial posición ni la íntima petición del pueblo de Dios, ni la respuesta a la oración. Todo eso responde a las acusaciones que el salmista expresa hacia Dios (v. 1-4,10). Los imperativos “restáuranos” (v. 1) y “sana” implican alguna derrota anterior, pero estos verbos junto con “salva” (v. 5), dan evidencia de la completa confianza, que repite al final (v. 11-12).

La celebración de la victoria está asegurada porque los enemigos que se nombran (v. 8), ya aparecen en el cántico de Moisés tras la victoria sobre los egipcios (Éx. 15:14-15). La victoria se atribuye a la “misericordia” o amor fiel (Éx. 15:13) de Dios, una motivación constante para los piadosos. La otra cara de la misericordia para su pueblo es el juicio sobre los enemigos de este. Por otro lado, los oráculos de salvación (v. 6-8) en su esencia llevan las palabras “no temas”; supone que hay un gran riesgo acompañado de una gran confianza en vista de la palabra de salvación (Is. 41:8-13; 43:1-5; Ap. 1:17-18).

Una oración. Señor, no hay nadie más que tú para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerza. Ayúdanos, porque en ti nos apoyamos (2 Cr. 14:11).

Lunes 22 DE FEBRERO DE 2021

Un nuevo comienzo

Introducción Salmo 30

“Cántico para la dedicación de la casa”, en el encabezamiento, ha dado lugar a muchas hipótesis que ni viene al caso en este devocional. ¿Por qué no pensar que el salmo forma parte de los preparativos de David para el templo que sería construido por Salomón? Antes de eso hubo una crisis con ocasión del empadronamiento que atrajo la ira de Dios sobre el rey. De ser así, la restauración de la que habla el salmo pudo ser esencialmente espiritual.

El salmista admite un error fatal (v. 6-7ª) que le llevó a sufrir por la ausencia de Dios (v. 7b). Él recuerda una vida sin turbaciones, pero su piedad no descansaba en Dios sino en sus dones recibidos que daba por otorgados. Lo importante era la seguridad y posición, con olvido de las advertencias divinas para tiempos de prosperidad (Dt. 8:11-20). El hombre no debe ignorar su fin principal “glorificar a Dios y gozar de él para siempre”. El clamor (v. 8-10) por la pérdida de la gracia y favor de Dios tuvo su respuesta, y su vida toma una nueva dimensión (v. 11-12); el llanto es reemplazado por la danza, señal de regocijo (1 S. 18:6) y que ocupa su lugar en la gozosa adoración (Sal. 149:3; 150:4). Es un gozo incontenible ya que la gracia de Dios se basta para toda necesidad, que acaba en alabanza sempiterna (v. 12). El salmo comienza de la misma forma (v. 1-3), poniendo a Dios en el centro de la vida (“te ensalzaré” v. 1); se reconoce su grandeza y majestad con una respuesta de adoración (99:5-9), y la razón es la salvación de su vida (v. 23-).

El gozo por experiencias de salvación debe ser compartido para que otros se unan en la adoración al Señor (v. 4). Y el llamamiento a la alabanza debe ser motivado (v. 5). Y este lo es. La ira, que tiene fecha de caducidad, aunque forma parte de la disciplina del creyente (v. 5; 103:9-10), tiene que ser valorado desde la perspectiva de la eternidad. La repetición de la misma palabra en Isaías 54:7-8 refuerza la misma lección. El profeta contempla el caso del exilio por anticipado, ciertamente un caso de ira y rostro escondido de Dios, pero ¿qué es eso comparado con la misericordia que da sentido a toda la historia?

El llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría … has cambiado mi lamento en danza … y me has ceñido de alegría (v. 5-11).

Martes 23 DE FEBRERO DE 2021

Que no prevalezca el hombre

Introducción Salmo 10

Hay bastantes indicios de que salmos 9 y 10 formaban inicialmente un solo salmo y así lo recoge la versión griega. El texto es un acróstico razonablemente completo, y ambos tienen semejanzas de vocabulario y estilo. El salmo 9 acaba con selah y al 10 le falta encabezamiento, cosa rara en los Salmos. El salmo 9 subraya la acción de gracias, y el 10 el lamento, lo primero sirve de preludio a lo segundo. Los hechos poderosos que dan el motivo para la acción de gracias sugieren la súplica de que Dios repita tal salvación.

El te a destacar es el del ateísmo práctico (v. 4,11,13), es decir, el hombre que se comporta como si dios no existiera. Puede ser que admita la existencia de Dios, pero dicha existencia es irrelevante en lo que respecta a su vida y conducta. Hay ateos teóricos que muestran una gran moralidad, pero estos otros dejan aparte todo concepto de justicia. Para conseguir metas en la vida, seguridad, riquezas, poder se hace preciso desechar toda idea del juicio de Dios, y con esta negación se vive sin cuidado por la ética y sin respeto por la justicia. Esto crea un problema al salmista, que teme que le justo sea abandonado en medio de un mundo inmoral e injusto por la lejanía aparente de Dios (v. 1).El problema es más agudo porque no puede refugiarse en la doctrina del futuro, del que disfrutamos actualmente. Pero, por ello, se nos ofrece una enseñanza intemporal, al aceptar que Dios no dejaría de traer liberación y esa confianza sostiene la vida.

La fe se pone a prueba en un mundo que desafía a Dios. El creyente puede mantener intacta la confianza en el Señor, asumir las exigencias de la santidad y el temor de Dios, y creer que el mundo prevalecerá la justicia, pero la observación de la realidad alrededor puede hacer tambalear sus presupuestos doctrinales y éticos. Este es un hecho conocido en los Salmos. ¿De verdad merece la pena la doctrina bíblica y el temor de Dios cuando parece prevalecer la maldad de los impíos? ¿No sería mejor vivir como ellos? Vienen bien las palabras de Jesús: “si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis”.

Porque Yahweh ama la justicia, y no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre … la descendencia de los impíos será exterminada (Sal. 37:28).

Miércoles 24 DE FEBRERO DE 2021

Salvación y vida justa

Introducción Salmo 34

Un salmo parecido al 25. Ambos son acrósticos y en ambos se omite una de las letras del alfabeto hebreo, y se complementan con una línea para hacer un total de veintidós. En ambos salmos vemos la acción de gracias y domina la instrucción en sabiduría. Ha habido rescate que sirve para orientar a otros en una forma de vivir; pero no es una emoción incontrolable sino, como sugiere la forma acróstica, un pensamiento sopesado.

Ha ocurrido una liberación personal que el encabezamiento lleva a 1 Samuel 21:13, suceso que dramatiza la generalización en la aplicación. Por un lado, está la persona que necesita rescate: manso (2), con temores (4), pobre (6). Por otro lado, Yahweh ha intervenido de forma extraordinaria (7) y a este se le describe con diversos verbos: responde y libra (4), oye y salva (6), rescata (7). En suma, esto es para los que están faltos de recursos y son librados para nueva vida.

Hay instrucción en sabiduría, no tan claro (v. 8-10) y muy claro (v. 11-14) en el estilo de Proverbios (11,13,14). Al rescate debe seguir una vida en el temor del Señor.

Una reflexión sobre el justo (15-22), al que se le nombra en varias ocasiones (v. 15,17,19,21); es la persona a la que Dios procura bienestar (v. 1-7), los que son objetos de la intervención de Dios y saben que son recipientes, por eso están agradecidos. Además, son responsables de tomar la iniciativa en ordenar la vida (v. 8-14).

El justo (cada creyente debe serlo) cuenta con la ayuda peculiar de Yahweh, el cual: vela (15), oye (17), libra de aflicciones (19), está cercano (18) al justo. Típicamente el justo está desposeído de derechos y poco puede esperar de una sociedad dominante y ajena a Dios; la alternativa es volverse al Señor, fuente segura de ayuda. La fe está afincada en la eficacia de la oración. Y no son maltratados por causas sociales sino por haber conocido a Yahweh y depender de él. Los justos no son dados a la simple a la simple moralidad, sino a una vida nueva que contradice la maldad (16,21) y tienen por supremo Juez a Dios (21).

La sabiduría nos enseña el temor del Señor (v. 11) que supone evitar el mal en palabra (v. 13) y hecho (v. 14), y el resultado es una vida bienaventurada (v. 8,12).

Jueves 25 DE FEBRERO DE 2021

La atracción del templo

Introducción Salmo 84

Este es el salmo favorito de aquellos que celebran el lugar de la morada de Dios. El gozo, el candor y las figuras de lenguaje lo convierten en un poema encantador. Varias cosas en sus expresiones (v. 5-7,10) nos sugieren que era cantado por los peregrinos que subían al templo de Jerusalén.

¿Por qué hay tal anhelo por el lugar de la morada divina? Porque es deseable la persona a la que se busca y se adora. Para empezar en Yahweh de los ejércitos (v. 1,3,8,12), título asociado con el Arca y símbolo de la voluntad de Dios de estar presente con su pueblo, con todo lo que ello significa. Yahweh es el Dios vivó (v. 2), el dispensador de vida. Es sol y escudo, es decir, la fuente de la vida y el protector de la misma (v. 11). Todo lo bueno de la vida viene de él, pues da gracia y gloria. Y el mismo que es el soberano poder del universo es el centro de la vida personal del hombre piadoso (“¡Rey mío, y Dios mío!”, v. 3). La búsqueda de Dios por parte del peregrino nos llama a centrar y dirigir toda la vida en él.

¿Por qué razón se le busca? Porque hay bienaventuranza (v. 4,5,12) para los que permiten que el reino de Dios gobierne sus vidas. Las bienaventuranzas toman la forma de alabanza, porque Dios ordena las cosas para enviar bendición a los adoradores (v. 4), y a los que derivan sus fuerzas de él (v. 5), y a los que confían en él (v.12). El deseo de Dios va unido al anhelo de estar en su presencia; el movimiento de la fe es hacia Dios.

Dios no mora en templos hechos por manos humanas (Hch. 7:48) sino entre su pueblo, que ahora es tanto la iglesia universal (Ef. 2:21), como la iglesia local (1 Co. 3:16; 2 Co. 6:16). Ya no adoramos en ningún lugar material sino en Espíritu y en verdad; no subimos a ningún lugar determinado para encontrar al Señor, pues él mora donde están dos o tres reunidos en su nombre (Mt. 18:20). En perspectiva ansiamos el día cuando Dios ponga su tabernáculo entre los hombres en la Nueva Jerusalén. Y la comunión consumada con él sea una perfecta realidad. Habrá acabado nuestro peregrinaje y le veremos cara a cara.

“Padre celestial, pon en nuestros corazones los deseos propios de la gente piadosa de cada época, de disfrutar de la comunión contigo y de recibir las bendiciones de tu gracia”.

Viernes 26 DE FEBRERO DE 2021

Sufrimiento por causa del Señor

Introducción Salmo 69:1-18

Tras el salmo 22 este es el más usado en el Nuevo Testamento. El salmista lamenta la oposición de los enemigos y la indiferencia de la familia y amigos a causa del celo por la casa del Señor. Hay oración imprecatorio y confianza en que Dios responderá a la oración y bendecirá a la nación. El lamento individual sirve de inspiración para petición y alabanza de los justos.

El odio inmerecido lleva al clamor por liberación (1-4). El salmista se siente tratado como culpable y lamenta la persecución inmerecida. (v. 4). Jesús usó parte de este verso para advertir a los discípulos (Jn. 15:25). El clamor es más efectivo si el sufrimiento es debido al celo por el Señor y no por los propios pecados (v. 5-12). Es obvio que admite su imperfección moral (v. 5), pero cuando pide vindicación, no perdón, es porque la situación ha sido causada por la maldad ajena, de hecho “por amor a ti” sufre vituperio y se siente como extraño y extranjero de los suyos (v. 7,8).

La mención de nombres de Dios fortalece su confianza y anima la esperanza de otros creyentes (v. 6). Es Adonai, el dueño de todas las cosas; Yahweh, el Dios del pacto, es el guerrero que tiene “ejércitos” en el cielo y en la tierra a su disposición, que actúa en defensa de su pueblo que ha sido tratado injustamente y que le busca en oración. La naturaleza divina es la garantía de hechos de redención a favor de los justos, la grandeza de su misericordia y la verdad de su salvación (v. 13,16).

Se reclama que el pueblo de Dios sea “celoso de buenas obras”. Que contienda por la fe una vez para siempre dada a los santos. Que preserve la pureza de la adoración. Que proclame el evangelio al mundo. Naturalmente este celo atraerá la oposición del mundo como ocurrió con Jesús, porque el discípulo no es más que su Maestro. Pero esta es la forma más segura de que se realice la petición de Jesús: “no pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Nuestro Dios está siempre disponible para oír la oración de su pueblo sufriente y para enriquecerlo en medio de la prueba.

“Pues ni aún Cristo se agradó a si mismo, antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí” (Ro. 15:3).

Sábado 27 DE FEBRERO DE 2021

Imprecación y alabanza

Introducción Salmo 69:19-36

Este salmo es una reflexión sobre el sufrimiento que no pude atribuirse a castigo por el pecado (v. 4). El salmo recoge la oración de un justo sufriente que trata de motivar a Dos para que intervenga y rescate (v. 29). Parece claro por qué el Nuevo Testamento lo aplica a Jesús; tampoco es difícil entender la resurrección de éste como la respuesta del poder de Dios ante el sufrimiento injusto.

El salmista llama la atención a la manera con que el mundo trata al pueblo de Dios; es una oración por vindicación (v. 19-21). Se encuentra al borde de la desesperación (v. 20ª), pero lejos de encontrar compasión recibe veneno y vinagre (v. 21), una manera adicional de aumentar el dolor y la angustia. La oración se transforma en imprecación contra los enemigos (v. 22-29). Desde otra perspectiva cada vez que oramos por la venida del Señor estamos anticipando este otro lado, es decir, del juicio por venir; sin duda habrá un día fatal para los que no están escritos en el libro de la vida del Cordero. El proceso judicial comienza con el endurecimiento del corazón (v.22,23; Ro. 11:9-10), que los entrega a aquello que han elegido. Con todo, el piadoso anticipa la liberación con alabanza al nombre de Dios, que nace de su plena confianza (v. 30-36). La alabanza es agradable a Dios (v. 31) y estimulante para los piadosos (v. 32) que revivirán la esperanza; Yahweh oye al menesteroso y libra gloriosamente a los que están sujetos por la voluntad divina a un tiempo de prueba (v. 33).

Unido al conocimiento de la verdad el creyente con la convicción que la verdad triunfará. El mal podrá prevalecer por un tiempo, pero está condenado al fracaso. El malvado, si no da un giro a su vida, se enfrentará finalmente con Aquel del que se dice que “no se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su ley esperará las costas” (Is. 42:4). Y en otra parte: “no escondí mi rostro de injurias ni de esputos. El Señor dios me ayuda … por eso como pedernal he puesto mi rostro, y sé que no seré avergonzado” (Is. 50:6-10).

“Encomienda a Dios tu camino, confía en que él actuará; hará resplandecer tu justicia como la luz y tu derecho como el mediodía” (Salmo 37:5,6).

Domingo 28 DE FEBRERO DE 2021

“Sólo sé que no sé nada”

Introducción Proverbios 30:1-14

Sócrates expresó así la conciencia de su propia ignorancia. Partiendo de esa premisa creó su método con el que hacía que la gente viera la incongruencia de sus afirmaciones. Si partimos humildemente de la realidad de nuestra ignorancia podremos aprender algo.

No sabemos quién era Agur, probablemente un ismaelita piadoso de la región de Masa o un israelita fuera de su patria. Vemos a un hombre consciente de su ignorancia pero que encuentra respuesta en Dios, quien le instruye en su sabiduría, inaccesible a los sabios de este mundo (1Co.2:8). Nadie podría conocer a Dios si Dios no se hubiera revelado. De aquí que siga hablando de la Palabra de Dios. Es limpia (5), lo que implica que es cierta, verdadera, libre de error, de mentira, de impiedad, y es protectora para todos los que andan en ella. Por eso si la cambiamos garantizamos nuestra propia ruina (6). Lo que sigue son sentencias que tienen el toque del sabio que teme a Dios. Agur ha aprendido sobre los riesgos espirituales de la riqueza, olvidarse de Dios (Dt.8:11), o los de la pobreza extrema, robar o estar a punto de caer en la tentación en la que estuvo a punto de caer Asaf al pensar sobre la prosperidad de los impíos (Sal.73:2-3). Después de la sentencia aislada del v.10 aparecen otras que parecen sacadas de los periódicos de nuestros días: violencia doméstica de los hijos respecto a los padres (11), una moral basada en el hombre y no en lo que Dios dice (12), una sociedad autosuficiente que no necesita salvación (13) y una generación que abusa de sus riquezas y poder llevando a millones de personas a la miseria (14).

Qué privilegio el nuestro para conocer a Dios. Cristo mismo se convierte en la pantalla en la que se refleja la imagen de Dios para que los hombres le podamos conocer y entender. ¿Cómo piensa Dios? ¿Cómo siente? ¿Cuál es su intención para nosotros? “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” le dijo a Felipe (Jn.14:9). Dios ha hablado “en” Hijo (Heb.1:2). El Logos (el Verbo, la Palabra) se hizo carne y habitó entre nosotros. No podemos entender la Biblia si no vemos cómo toda ella apunta a Cristo; no podemos conocer a Cristo sin escudriñar todo lo que la Biblia dice de él. ¿Queremos ser sabios? Aquí está la clave: “Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1Co.1:24)

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Jn.17:3)

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