75 Aniversario

75 Aniversario de Edificación Cristiana

En el marco del 150 aniversario del comienzo de la obra misionera que daría lugar a las Asambleas de Hermanos en España, se inscribe la publicación de la revista «El Camino», cuyo nombre fue cambiado con el tiempo hasta su título actual: Edificación Cristiana, que, por la gracia de Dios cumple 75 años desde su fundación. Como ya tuvimos ocasión de considerar al cumplir los 70 años el propósito de la revista fue establecer un nexo de comunión entre las escasas iglesias afines, esparcidas por diferentes partes del país en 1945. En la actualidad, aunque publicada en el cuenco de las Asambleas, alcanza una dimensión más amplia al servicio de muchos otros hermanos, aunque siempre sería deseable una mayor difusión.

Con ocasión del 70 aniversario tuvimos ocasión de compartir que hubo momentos de verdadera dificultad para la publicación, a causa de la intolerancia religiosa prevaleciente en España. Las imprentas a menudo se jugaban su cierre por admitir la edición de la revista. E incluso, en algún momento, la situación se hizo tan insoportable que hubo de ser publicada fuera del país. En esto la revista está en deuda permanente con Juan Antonio Monroy quien se ofreció a imprimirla en Tánger y traerla a la península, no sin riesgo.

Desde sus modestos comienzos siempre ha sido una obra de fe, con momentos de escasez económica, pero donde nunca faltó lo necesario o se hallaron salidas adecuadas en momentos de apuro. Por las diversas redacciones que se han ido sucediendo en el transcurso de los años, nunca faltaron personas capaces, que, con mayor o menor acierto, aunque esto pueda ser cuestión de opiniones, dieron generosamente de su tiempo, conocimientos e influencia para llevar adelante la publicación. ¡Cuantas reuniones de determinada redacción eran empleadas íntegramente para la oración!

Esta es una ocasión propicia para mostrar nuestra gratitud a tantos hermanos / hermanas que, en el marco de las iglesias, y a lo largo del tiempo, han asumido la labor de corresponsales facilitando la circulación de Edificación Cristiana al ocuparse de la recepción, reparto, cobro y envío del importe a la sede de la revista. Y a otros tantos que han dado publicidad y han creado interés en otros. Las diversas ofrendas que nos llegan, tanto de iglesias y particulares y de las cuales damos noticia en las páginas de los diferentes números, son de mucho valor para cubrir gastos y evitar déficits al cabo del año. Gracias a Dios, sin nadar en la abundancia, cosa a la tampoco aspiramos, tenemos actualmente cuentas saneadas, que nos basta para seguir adelante con la publicación.

Es obvio que después de tantos años el material publicado ha sido inmenso, así que, es el momento de dar gracias a Dios por tantos colaboradores, muchos de las diversas redacciones, pero muchos más por iniciativa propia, invitación o petición de la redacción a escribir, que han aportado materiales para enriquecer a los lectores de todas las épocas.

La política de la revista ha sido publicar aportaciones de jóvenes con ilusión y aptitud para escribir. La experiencia se adquiere y esta llega con la confianza y el ánimo a aquellos que tienen interés en colaborar. Más de uno, de los que comenzaron enviando pequeñas aportaciones, acabaron formando parte de la redacción, rindiendo un servicio y desarrollando su experiencia al lado de otros con más capacidad o experiencia. La continuación de una obra depende en gran parte de la apertura a la participación de otros y al discipulado correspondiente. Las iglesias, como en este caso una revista, deben mirar siempre adelante a la generación siguiente, porque la generación actual pasará más pronto que tarde y es preciso hacer provisión para el futuro.

Pablo nos dirá en 1 Corintios 3 que él sembró, Apolos regó, pero el crecimiento lo dio Dios. Comenzando con el llamamiento y distribución de tareas a sus siervos, y aportando la necesaria vitalidad a la semilla. Los siervos están para servir, son meros instrumentos de la voluntad y dirección del Señor. Solamente Dios, a quien pertenece la Obra, merece la gloria. Siempre hemos de hacerlo y en este panorama del 75 aniversario los motivos para engrandecerle se acumulan. Las personas y medios, tanto para la labor directa como en la esfera más amplia, son provisión suya, como lo es la obra de edificación para cada lector. Por tanto, reciba por los responsables que ahora estamos nuestra gratitud y ferviente adoración.

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