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Un café con José de Segovia

Entrevista de David Vergara
(Edificación Cristiana)

- Tus padres estuvieron vinculados a C.L.C. (Centro de Literatura Cristiana) en la época de Franco, ¿qué recuerdos guardas de su ministerio?
- Cuando mis padres comenzaron la obra de C.L.C. en España no había todavía libertad religiosa, por lo que en aquella época era habitual encontrar todo tipo de dificultades, especialmente al salir a la calle con Biblias y libros evangélicos. Se abrió entonces una oficina en la Gran Vía, que funcionaba más o menos como una librería, pero mi padre trabajaba básicamente viajando, recorriendo las diferentes ferias de muestras que organizaba Franco por toda España. Mis recuerdos son por eso siempre de andar entre libros, repartiendo folletos, pero sobre todo de acostumbrarme al desprecio con que la mayor parte de la gente recibía la Palabra de Dios.

- Tu padre comenzó una obra pionera en el centro de Madrid en los años setenta, ¿cómo era la evangelización en aquel entonces?
- El trabajo pionero es siempre difícil, pero entonces bastante más que ahora. Recuerdo la frustración de hacer constantes actividades, y ver muy poca respuesta. Lo más doloroso era hacerse ilusiones con tantas personas. que mostraban mucho interés al principio, pero luego desaparecían de repente. La verdad es que era algo bastante agotador, y capaz de desanimar a cualquiera. Pero sin embargo es una buena escuela, ya que aprendes a valorar más el milagro de la conversión. Puesto que fácilmente podemos obsesionarnos con los números, cuando lo que realmente importan son las personas.

- En poco tiempo estudiaste periodismo en Madrid, Teología en Kampen (Holanda), e hiciste cursos del Instituto de Londres para el Cristianismo Contemporáneo, de John Stott, una Escuela Bíblica de Inglaterra y un Instituto Bíblico de Rudersberg (Alemania), ¿qué aportó a tu vida cada uno de estos pasos?
- La Universidad me abrió un mundo que hasta entonces yo desconocía. Es verdad que yo siempre había tenido aficiones culturales. Alguien me llamaba, de hecho, en el colegio, Cine, Música y Libros, ya que han sido siempre mis tres grandes pasiones desde adolescente. Pero al entrar en relación con los Grupos Bíblicos Universitarios intenté por primera vez relacionar estas cosas con la Biblia, hasta que llegó un momento en que me interesaba más la evangelización que la carrera. Así que, después de trabajar algo en la radio decidí estudiar teología, y tuve la oportunidad de ir a Holanda. Allí conocí otro medio universitario muy diferente, pero echaba de menos la espiritualidad que conocí en Inglaterra. Los círculos en los que me he movido allí son los del movimiento evangélico que busca recuperar la centralidad de la predicación, que ha caracterizado el ministerio de la Iglesia en todo tiempo de reforma y avivamiento. Esa es mi esperanza hoy también para la renovación de la Iglesia.

- En Holanda conociste a Ana, tu esposa. Además de compartir tu enorme afición por la lectura, ¿qué puedes decir de ella y de vuestros tres hijos?
- Ana viene de un pequeño pueblo del sur, casi en la frontera con Bélgica, que es una zona mayoritariamente católica. Su familia vivía de la agricultura, pero ha estado siempre muy vinculada a la iglesia. Tiene muchos hermanos, pero ella pudo estudiar Bellas Artes en una academia que había en la ciudad donde yo estudié teología. Ella hacía ilustraciones para libros infantiles, cuando yo la conocí en un café-bar de una iglesia. Entonces pintaba y hacía exposiciones. Luego su vida ha sido básicamente la familia, aunque siempre con la idea de volver a pintar algún día. Ahora canta en un coro composiciones de Bach, lee bastante, pero trabaja sobre todo en casa, cuidando de nuestro hijo pequeño, Noé, que tiene todavía tres años. Lluvia ha hecho ya trece, por lo que está entrando ya en la adolescencia, pero Natán tiene todavía ocho.

- Estás vinculado a D. José Grau, ¿qué has aprendido de él?
- He aprendido tanto del señor Grau, que me cuesta hablar de él sin avergonzarle, ya que no le gustan nada los elogios. Pero para mí, él ha sido todo un modelo. Le conocí primero por sus libros, tanto los que ha escrito, como los que publicó en Ediciones Evangélicas Europeas. Además, él me dio a conocer el pensamiento de muchos autores, como Francis Schaeffer, cuya obra ha marcado toda mi vida. Al conocerle personalmente descubrí que su vida está íntimamente unida a toda su obra. Sus escritos reflejan la misma curiosidad intelectual que muestra en sus conversaciones, ya que con él se puede hablar de cualquier cosa. Su pasión por conocer es sólo comparable a su increíble celo por la verdad, que va unido a una extraordinaria humildad, que le hace realmente entrañable. Eso hace que su predicación también sea siempre algo sorprendente. Sus mensajes muestran a menudo, de hecho, un discernimiento casi profético.

- Colaboras con la Asociación Libertad para el estudio de las sectas y el ocultismo, ¿qué cambios se han producido en la sociedad con respecto a esto?
- Creo que ha habido cambios importantes en este sentido. Hoy se habla más bien de nuevos movimientos religiosos, que son corrientes de pensamiento que van más allá de lo que entendemos como sectas. Aunque grupos como los Testigos de Jehová siguen siendo fuertes, están empezando a sufrir importantes transformaciones, para hacerse más aceptables a la sociedad. Pero vivimos una nueva era de espiritualidad, que ha creado toda una nueva mentalidad, que está afectando también a la Iglesia.

- ¿En qué sentido el ocultismo ha provocado un nuevo concepto de guerra espiritual?
- La conciencia que como cristianos debiéramos tener de la realidad de poderes ocultos que luchan contra la obra de Dios, se ha convertido en una verdadera obsesión para muchos, que han olvidado la victoria que Cristo ha logrado ya frente al mal. Eso hace que hayan caído en una concepción de la oración casi mágica, con la que se pretende combatir espíritus territoriales y romper pecados generacionales, cuando Dios obra básicamente por medio de su Palabra, que es la verdadera espada del Espíritu.

- ¿Qué es el neopentecostalismo, y qué clase de espiritualidad promueve?
- El neopentecostalismo es un movimiento que ha sucedido al pentecostalismo clásico de principios del siglo XX y al movimiento carismático que nace en muchas iglesias en los años sesenta y setenta. Se trata de un énfasis en experiencias de poder espiritual que vienen de la mano de ciertos ungidos, que rompe con la concepción tradicional de los dones del Espíritu que había en estos círculos. Sus principales representantes, de hecho, no tienen origen pentecostal o carismático. Su énfasis está ahora en una restauración de la autoridad apostólica, que carece por supuesto de base bíblica alguna, y produce una dependencia todavía mayor de ciertos individuos.

- Como pastor en la iglesia del barrio de San Pascual, cerca de la mezquita de Madrid, ¿qué transformaciones observas en las grandes religiones tradicionales?
- El islam está viviendo un momento histórico, ya que está ejerciendo ahora una influencia en Occidente sin precedentes. Creo que los llamados movimientos fundamentalistas son en realidad corrientes de reforma que vuelven a los orígenes de esta religión. No es que Bin Laden sea Lutero, pero creo que su actuación va dirigida en primer lugar contra la decadente fe de esos orondos jeques de los Emiratos, que han corrompido al islam por el poder de los petrodólares. Pero debemos ver esa renovación del islam, más que como una amenaza, como un desafío para el Evangelio.

- ¿Qué características definen a la sociedad española? ¿Qué influencia pueden tener los medios de comu- nicación evangélicos en la evangelización?
- Hay una creciente pluralidad en la sociedad española, que viene en parte por el fenómeno de la inmigración, pero también por el declive de las ideas y valores sobre las que se ha sustentado nuestro país durante siglos. Los medios de comunicación tienen por eso un papel fundamental para la formación de una sociedad que vive una continua desintegración. Es muy importante entonces que nuestra influencia no sea emulando los modelos de los programas de los teleevangelistas de los ochenta, sino una presentación fiel del Evangelio, que esté claramente arraigada en nuestra cultura española.

- Como expositor de la Biblia, ¿cómo definirías la predicación en el siglo XXI? ¿Qué valor dan los predicadores al texto bíblico en la actualidad?
- Necesitamos recobrar una nueva pasión por la predicación sistemática de las Escrituras. Hay que volver a confiar en el poder y la suficiencia de la Biblia, en una época en que los cultos están cada vez más marcados por una cierta concepción de la alabanza, que desplaza la centralidad de la Palabra. Dios obra por medio del Espíritu a través de una predicación fiel a la Palabra, que no tiene por qué ser fría ni aburrida. Todo lo contrario, no hay nada más impresionante que la verdad en llamas, como decía Lloyd-Jones. Necesitamos buenos predicadore que sean realmente siervos de la Palabra.

- Siendo consejero de los G.B.U. (Grupos Bíblicos Universitarios), de la Unión Bíblica y Presidente de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española, ¿qué destacarías de la labor de estas obras?
- El trabajo en la Universidad es clave para el futuro de nuestro país. Necesitamos llegar con el Evangelio a esas generaciones que van a dirigir la sociedad española en los próximos años, y G.B.U.lo hace desde la Palabra, que es lo único que realmente puede cambiar la vida de una persona por la obra del Espíritu Santo. Esa centralidad en la Escritura es la que ha caracterizado el ministerio de la Unión Bíblica, y debe seguir orientando la obra de la Alianza Evangélica en momentos como éste, de gran confusión espiritual. Creo que necesitamos apoyar aquellos ministerios que son realmente bíblicos en el sentido estricto del término, ya que hoy se llama ministerio a cualquier cosa.

- ¿Cuál es la importancia de la literatura evangélica? ¿Qué libros recomendarías de las nuevas publicaciones?
- La literatura sigue siendo un medio esencial para la comunicación del Evangelio, ya que Dios nos habla por medio de la Palabra. Pero esa Palabra cada vez tiene menos presencia en la literatura evangélica. Nuestros libros son cada vez más superficiales, y carentes de contenido bíblico. Nos sobran experiencias y especulaciones, por lo que necesitamos libros sólidos, como los que están publicando Andamio o Peregrino en España. Muchos son modelos de exposición bíblica, que puede leer cualquier creyente, sin necesidad de grandes conocimientos técnicos. Aunque hay algunas buenas herramientas de estudio que se han publicado últimamente, pero que son ya más especializadas. Un autor actual que me apasiona es Don Carson, que hace los dos tipos de libros: obras más académicas, como “Amordazando a Dios”, o exposiciones como las de 1º o 2ª de Corintios sobre La cruz y el ministerio cristiano y Del triunfalismo a la madurez, que son libros que yo regalo mucho.



© D. Vergara. Edificación Cristiana

 

   

 

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